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Registro explosivo del Volcán Lonquimay

AICA
Autor
Arturo Rubio-Torres
Fecha del artículo
March 17, 2026
Registro explosivo del Volcán Lonquimay | AICA
Dr. Jorge Eduardo Romero Moyano

Dr. Jorge Eduardo Romero Moyano <===> Fotografía: UOH

Estudio de erupciones explosivas del volcán Lonquimay

Análisis estratigráfico y petrológico del Complejo Volcánico Lonquimay

Investigación de la UOH revela 17 erupciones del Volcán Lonquimay en 5.500 años, estimando un riesgo de 30-60 % de eventos explosivos en el próximo siglo. Este hallazgo, publicado en el Journal of Volcanology and Geothermal Research, surge de una metodología innovadora que integra la estratigrafía clásica con las incertidumbres de la comunidad de Malalcahuello. El equipo interdisciplinario logró determinar que el magma se almacena a profundidades de entre 8 y 30 km, con temperaturas que alcanzan los 1100 °C. La relevancia académica de este estudio radica en su capacidad para transformar datos geológicos en herramientas de gestión de riesgo para el Complejo Volcánico Lonquimay. Mediante el análisis de tefra, los investigadores ofrecen un espejo del pasado para anticipar escenarios futuros, fortaleciendo la cultura de prevención en la Zona Volcánica Sur.

Una nueva y exhaustiva investigación científica ha logrado descifrar el registro volcánico de los últimos 5.500 años del macizo andino. El estudio identificó con precisión 17 erupciones explosivas, lo que permite establecer una recurrencia promedio de un evento cada 323 años. Los hallazgos revelan que, aunque muchas de estas erupciones fueron de magnitud pequeña a moderada, similares a las del volcán Llaima en 2008, un tercio de ellas presentaron características significativamente más violentas o prolongadas, comparables a la erupción del volcán Calbuco en 2015. Además, la investigación determinó que la probabilidad de que ocurra una nueva erupción explosiva en los próximos 100 años se sitúa en un rango crítico de entre el 30 % y el 60 %. Este análisis proporciona una base de datos fundamental para comprender la evolución del magma y los procesos de fraccionamiento que controlan la actividad del Volcán Lonquimay.

El desarrollo de este estudio fue liderado por Dr. Jorge Romero Moyano, académico de la Universidad de O'Higgins, junto a un equipo internacional y multidisciplinario de expertos. Entre los coautores destacan la antropóloga Dra.(c) Francisca Vergara Pinto y científicos de instituciones en Chile, Ecuador, Italia, Alemania, Inglaterra y la República Checa. La colaboración incluyó a investigadores de la Universidad Católica del Maule, la Universidad de Chile, y organismos técnicos como el Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN). Asimismo, la participación activa de los residentes de la localidad de Malalcahuello fue determinante, ya que sus observaciones cotidianas y preocupaciones sobre el entorno volcánico guiaron las preguntas de investigación. Esta sinergia entre la academia, el Estado y la sociedad civil permitió un enfoque integral que combina el rigor de las ciencias de la tierra con las metodologías de la antropología social.

El área de estudio se focaliza en el Complejo Volcánico Lonquimay, situado en la Zona Volcánica Sur de los Andes chilenos, específicamente en la Región de la Araucanía. Las investigaciones de campo se concentraron en las zonas proximales y mediales, abarcando un radio de entre 2 y 15 kilómetros desde el cráter principal. Se realizaron observaciones detalladas en cortes de camino, quebradas y afloramientos naturales a lo largo de las rutas internacionales y caminos locales como el R-785. El impacto de la investigación es directo para comunidades rurales como Malalcahuello, Manzanar y la ciudad de Lonquimay, que conviven diariamente con los depósitos de tefra en sus propios patios y caminos. Esta ubicación geográfica es estratégica, dado que el complejo se encuentra tectónicamente controlado por el Sistema de Fallas Liquiñe-Ofqui, una de las estructuras geológicas más relevantes del país.

Aunque el estudio analiza un periodo geológico que abarca los últimos 5.500 años del Holoceno medio a tardío, el trabajo de investigación se llevó a cabo formalmente entre los años 2021 y 2025. Durante este lapso, el equipo científico realizó múltiples campañas de terreno para recolectar muestras de capas de ceniza y pómez preservadas en el paisaje. La publicación de los resultados en el Journal of Volcanology and Geothermal Research se materializó a finales de 2025, coincidiendo con un periodo de interés institucional por la seguridad volcánica. Este marco temporal es relevante porque se alinea con acciones preventivas recientes, como el decreto de alerta amarilla emitido por SERNAGEOMIN en 2022 debido al incremento de la actividad sísmica y volcánica en la zona. La investigación, por tanto, ofrece respuestas contemporáneas a un riesgo persistente que ha afectado a la región desde tiempos prehistóricos hasta la formación del cono (crater) Navidad en 1988

La importancia de este estudio reside en su capacidad para reducir la brecha entre el conocimiento científico avanzado y la seguridad de las poblaciones civiles expuestas. Al cuantificar que existe hasta un 60 % de probabilidad de una erupción explosiva en el próximo siglo, los expertos proporcionan datos concretos para la planificación territorial y la gestión de emergencias. Académicamente, la investigación aporta detalles inéditos sobre las condiciones pre-eruptivas, revelando que el material fundido bajo el volcán se encuentra a temperaturas de entre 890 y 1100 °C. Conocer estos parámetros permite modelar con mayor precisión los posibles escenarios de dispersión de cenizas y flujos piroclásticos que podrían amenazar la infraestructura local. Además, el estudio valida la "volcanología basada en la comunidad", demostrando que integrar las percepciones sociales mejora la relevancia y el impacto de la ciencia de alto nivel.

El objetivo fundamental de esta investigación es servir como una herramienta técnica para la toma de decisiones orientada a la reducción del riesgo de desastres. Los datos obtenidos sobre la frecuencia y el estilo de las erupciones pasadas permiten diseñar estrategias de evacuación más eficaces y realistas para las localidades de Manzanar y Malalcahuello. Asimismo, los resultados buscan empoderar a la comunidad local, proporcionándoles respuestas científicas a preguntas vitales como la posibilidad de que se formen nuevos centros emisores o la trayectoria que podrían seguir las lavas. En el ámbito académico, el estudio pretende profundizar en el conocimiento de la evolución magmática en la Zona Volcánica Sur, utilizando el análisis químico y mineralógico para entender los mecanismos de fragmentación del magma. En última instancia, se busca fomentar una cultura de prevención y colaboración ciudadana mientras el volcán se mantiene en estado de quietud.

El proceso investigativo combinó técnicas geológicas tradicionales con un enfoque etnográfico innovador. Inicialmente, se realizaron entrevistas y trabajo de campo para recoger las inquietudes de los habitantes, lo que permitió trazar los objetivos científicos del proyecto. Posteriormente, se efectuó un riguroso levantamiento de 17 nuevas secciones estratigráficas detalladas entre los años 2021 y 2025, complementadas con 26 sitios de control para la observación de tefra. Las muestras de rocas y cenizas recolectadas en terreno fueron enviadas a laboratorios especializados en Alemania, Inglaterra y Ecuador para realizar análisis geoquímicos y mineralógicos de alta precisión. Mediante el uso de termobarometría y el estudio de texturas de piroclastos, los científicos pudieron inferir las profundidades de almacenamiento magmático y las presiones, que oscilan entre 2 y 7.5 kbar, equivalentes a profundidades de hasta 30 kilómetros bajo la superficie terrestre.

Romero Moyano indica: "Se logró identificar y describir 17 erupciones durante este periodo de tiempo, lo que resulta en una recurrencia promedio de una erupción explosiva cada 323 años. Sin embargo, con base en los nuevos antecedentes, estimamos que la probabilidad de que ocurra una nueva erupción de características explosivas en los próximos 100 años aún es del 30% a 60%”. El académico enfatiza que el artículo busca ser una herramienta para aportar a la preparación ante erupciones y reducir el riesgo de desastres, basándose en las prioridades de la comunidad. Por su parte, la antropóloga Francisca Vergara Pinto manifiesta que la investigación: “intenta responder desde la geología a esas preguntas que los habitantes tienen sobre la actividad del volcán, siendo de especial interés conocer el comportamiento explosivo del Lonquimay en el pasado para anticiparse al futuro". Ella destaca que las instancias de simulacro son oportunidades únicas para comprobar si las acciones diseñadas son eficientes para actuar ante una emergencia real.

Tras la publicación de estos hallazgos, el enfoque se desplaza hacia la implementación práctica de la información en protocolos de protección civil. Se ha programado la realización de simulacros de evacuación en las localidades de Manzanar y Malalcahuello, organizados por SENAPRED, SERNAGEOMIN y el municipio de Curacautín. Estas actividades permiten validar los planes de emergencia diseñados a partir de los nuevos escenarios eruptivos identificados en la investigación. Además, los datos obtenidos sobre la composición del magma y su profundidad de almacenamiento abren nuevas líneas de investigación para el monitoreo geofísico preventivo. Los investigadores esperan que este modelo de ciencia participativa se replique en otros volcanes de los Andes del sur, fortaleciendo la resiliencia comunitaria frente a peligros geológicos. El seguimiento continuo de la actividad sísmica bajo el Volcán Lonquimay será crucial para detectar cualquier cambio en el sistema magmático descrito.

En conclusión, el estudio del registro explosivo del Volcán Lonquimaymarca un hito en la estratigrafía volcánica de Chile al integrar por primera vez la participación ciudadana en el núcleo de la investigación científica. La identificación de una recurrencia eruptiva significativa y la alta probabilidad de eventos futuros subrayan la necesidad de mantener un monitoreo constante y planes de prevención actualizados. Esta investigación no solo enriquece el acervo geológico sobre el Complejo Volcánico Lonquimay, sino que también proporciona un marco práctico para la gestión de crisis en zonas de alta exposición volcánica. Al descifrar la historia del Holoceno medio a tardío, la Universidad de O'Higgins y su equipo internacional han logrado proyectar un mapa de riesgos que será vital para la seguridad de las próximas generaciones. La perspectiva futura apunta a una integración cada vez mayor entre las ciencias exactas y las sociales para enfrentar los desafíos del cambio geológico.

Equipo Investigadores

  • Jorge E. Romero

    • Instituto de Ciencias de la Ingeniería, Universidad de O'Higgins
  • Francisco Cáceres

    • Facultad de Ciencias Básicas, Universidad Católica del Maule
    • Department of Earth and Environmental Sciences, Ludwig-Maximilians-Universität
  • Luis Rojas

    • Facultad de Geología, Minas, Petróleos y Ambiental, Carrera de Ingeniería en Geología, Universidad Central del Ecuador
  • Alicia Guevara

    • Departamento de Metalurgia Extractiva, Escuela Politécnica Nacional
  • Edmundo Polanco

    • Plan Nacional de Geología, Servicio Nacional de Geología y Minería
  • Francisca Vergara-Pinto

    • Humanitarian and Conflict Response Institute, University of Manchester
  • Eleni Michailidou

    • Institute of Petrology and Structural Geology, Faculty of Science, Charles University
  • José Antonio Naranjo

    • Plan Nacional de Geología, Servicio Nacional de Geología y Minería
  • Alessandro Fabbrizio

    • Dipartimento di Scienze dell'Ambiente e della Terra - DISAT, Università degli Studi di Milano-Bicocca
  • Gregor Weber

    • School of Ocean and Earth Sciences, University of Southampton
  • Jorge Bustillos

    • Departamento de Metalurgia Extractiva, Escuela Politécnica Nacional
  • Ángelo Castruccio

    • Departamento de Geología, Universidad de Chile
  • Matías Poblete

    • Departamento de Geología, Universidad de Chile
  • Inés Rodríguez

    • Departamento de Obras Civiles y Geología, Universidad Católica de Temuco

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