
Dr. Nicolás García Berguecio <===> Fotografía:UChile
Análisis taxonómico y filogenético de los géneros Miersia y Gilliesia en las regiones de O'Higgins, Biobío y La Araucanía
Nuevos aportes sobre la biodiversidad de la tribu Gilliesieae (Allioideae, Amaryllidaceae) y su estado de conservación bajo criterios UICN
La Tribu Gilliesieae (Allioideae, Amaryllidaceae) representa un linaje de Plantas bulbosas sudamericanas con Flores zigomórficas, cuya diversidad en Chile central ha sido recientemente expandida mediante la descripción de cuatro nuevas especies: Gilliesia reflexa, Gilliesia taguataguensis, Miersia nahuelbutensis y Miersia subandina. Este avance científico, fundamentado en evidencia morfológica y Filogenética molecular, no solo redefine la Circunscripción genérica de Gilliesia —integrando géneros previamente segregados— sino que también alerta sobre la vulnerabilidad crítica de estas especies Endémicas frente a la Degradación antrópica de sus hábitats específicos.
La investigación documenta el descubrimiento y descripción formal de cuatro especies inéditas de la tribu Gilliesieae, pertenecientes a los géneros Gilliesia y Miersia, ampliando significativamente el catálogo taxonómico de este grupo endémico. El estudio proporciona diagnósticos diferenciales detallados, ilustraciones botánicas y una clave de identificación actualizada que integra estas novedades en el marco de la flora chilena, destacando caracteres diagnósticos como la morfología del tubo estaminal, los apéndices florales y la orientación de los tépalos
El trabajo fue liderado por el curador del Herbario EIF, Nicolás García Berguecio, de la Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza de la Universidad de Chile, en colaboración con investigadores y naturalistas de las agrupaciones Reverdecido (Coltauco), Taguatagua Nativo (San Vicente de Tagua Tagua) y el Centro de Estudios Agroecológicos y Botánicos Rizoma (Valparaíso). Esta red de colaboración territorial fue fundamental para el hallazgo de poblaciones restringidas y la recolección de especímenes tipo durante años de exploraciones independientes.
Los hallazgos se concentran mayoritariamente en la Región de O’Higgins, donde habitan Gilliesia reflexa, Gilliesia taguataguensis y Miersia subandina en laderas andinas y costeras, mientras que Miersia nahuelbutensis extiende su distribución hacia la Cordillera de la Nahuelbuta en las regiones del Biobío y La Araucanía. Estas áreas corresponden a ecosistemas mediterráneos y fragmentos de Bosque esclerófilo o caducifolio de Nothofagus obliqua1, situados frecuentemente en laderas de exposición sur o quebradas sombrías de difícil acceso.
El proceso de descubrimiento y análisis se extendió por aproximadamente seis años, culminando con expediciones de recolección intensivas entre los años 2022 y 2025 para la obtención de muestras botánicas y material genético. Tras un riguroso análisis taxonómico y molecular, los resultados fueron publicados oficialmente en la revista científica internacional PhytoKeys el 29 de enero de 2026, coincidiendo con el 60º aniversario del Herbario EIF.
La trascendencia de este estudio radica en la resolución de problemas sistemáticos históricos dentro de la tribu, respaldando mediante evidencia molecular una circunscripción más amplia para el género Gilliesia que incluya a Ancrumia, Gethyum y Solaria para garantizar la monofilia del grupo. Además, la identificación de especies con rangos de distribución extremadamente restringidos subraya la urgencia de proteger microhábitats locales que albergan Linajes evolutivos únicos en peligro de extinción según Criterios UICN.
Los resultados obtenidos sirven como insumo crítico para el diseño de estrategias de Conservación in situ y la actualización de las prioridades de protección de la Biodiversidad en Chile central, especialmente en el complejo montañoso entre los ríos Cachapoal y Tinguiririca. Asimismo, los datos filogenéticos y morfológicos aportados facilitarán futuros estudios sobre la evolución de la zigomorfía floral y la biología reproductiva de estos parientes silvestres de importancia económica indirecta.
La metodología integró el análisis morfo-anatómico convencional con técnicas de sistemática molecular, incluyendo la secuenciación de regiones del ADN plastidial (rbcL, trnL-F) y del espaciador ribosómico nuclear (ITS). Los datos fueron procesados mediante análisis de Máxima Verosimilitud (ML) para inferir relaciones evolutivas, mientras que el estado de conservación fue determinado rigurosamente aplicando los criterios y categorías de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Los autores sostienen que, aunque la morfología floral de la tribu Gilliesieae —marcada por una notable zigomorfía adaptativa— sugiere relaciones de parentesco específicas, los datos moleculares revelan patrones evolutivos discordantes que obligan a una reevaluación taxonómica profunda. Nicolás García y su equipo enfatizan que la estabilidad del grupo solo se garantiza mediante una circunscripción genérica amplia de Gilliesia (sensu lato), integrando a Ancrumia, Gethyum y Solaria para adherir estrictamente al Principio de monofilia. Asimismo, advierten que el clado Miersia II aún presenta una resolución filogenética limitada con los marcadores actuales, y subrayan la urgencia de declarar el complejo montañoso entre los ríos Cachapoal y Tinguiririca como un sitio prioritario para la conservación, dado que alberga linajes evolutivos únicos y geográficamente confinados que representan un patrimonio biológico insustituible.
A pesar de los avances, los especialistas señalan que aún es necesaria una revisión evolutiva integral de la tribu que incorpore secuenciación de géneros como Trichlora y Schickendantziella mediante el uso de múltiples genes nucleares de copia baja. Paralelamente, se requiere un monitoreo urgente y medidas de mitigación frente a amenazas inminentes como incendios forestales, ganadería y el avance de plantaciones forestales exóticas, que han degradado más del 90 % del hábitat de especies como Miersia nahuelbutensis.
El descubrimiento de estas cuatro especies fortalece significativamente el patrimonio biológico de Chile central. La identificación de Gilliesia reflexa, Gilliesia taguataguensis, Miersia nahuelbutensis y Miersia subandina amplía el catálogo taxonómico de la flora nacional. Este hito científico vincula la exploración botánica tradicional con análisis genéticos de alta precisión. La investigación alerta sobre la vulnerabilidad extrema de estas plantas frente a la Degradación antrópica de sus hábitats. El equipo de la Universidad de Chile subraya que la Biodiversidad endémica exige acciones de protección institucional inmediatas. La futura estabilidad taxonómica de la Tribu Gilliesieae requiere una vigilancia permanente de sus poblaciones geográficamente confinadas. El estudio proyecta la identificación de nuevos linajes evolutivos en complejos montañosos todavía inexplorados. Conservar estos Parientes silvestres del ajo equivale a proteger las páginas originales de un código genético irrepetible para la humanidad. Si estas flores desaparecieran hoy de sus quebradas, ¿cuántos otros secretos fundamentales de nuestra tierra se perderían definitivamente en el silencio de la extinción?
Equipo Investigadores
Nicolás García
- Universidad de Chile
Paula Zúñiga-Acevedo
- Universidad de Chile
Matías A. González
- Agrupación por la Conservación de la Biodiversidad Reverdecido
M. Matías Espinoza
- Agrupación Taguatagua Nativo
Constanza Soto
- Agrupación por la Conservación de la Biodiversidad Reverdecido
Benjamín J. Cisternas-Gallardo
- Centro de Estudios Agroecológicos y Botánicos Rizoma
Notas a pie de página
- [1] El roble (Nothofagus obliqua), también conocido como hualle, pellín, roble de Neuquén, roble pellín o coyán;[2] es un árbol caducifolio que habita los bosques templados de Chile y la Argentina. Crece desde los 33 a 43° latitud Sur,[3] en Chile desde la Región de Valparaíso a la Región de Los Lagos, y en la Argentina en la franja occidental de la Provincia de Neuquén. Wikipedia | ↩ Volver ↑↑
