Fecha del artículo
February 10, 2025

Una nueva especie de violeta, Viola imbricata, ha sido descubierta en la Cordillera de Los Andes en Chile central. Este hallazgo se publicó en la revista científica Phytotaxa. La identificación fue producto de ciencia ciudadana. Montañistas y científicos colaboraron en este importante descubrimiento. Viola imbricata destaca por sus flores amarillas. Este color es inusual en las violas de la región. Además, su forma arrosetada es muy llamativa. La Viola imbricata crece en zonas rocosas de gran altitud. Se encuentra entre los 2.300 y 2.900 msnm (metros sobre el nivel del mar). Por otro lado, esta especie enfrenta serias amenazas. El cambio climático y la actividad humana son riesgos latentes. Asimismo, el turismo no regulado es una amenaza. Su estado de conservación se ha clasificado como en peligro crítico. Este descubrimiento resalta la importancia de la flora andina chilena. A su vez, subraya la necesidad de proteger la biodiversidad. Adicionalmente, se espera que el Ministerio del Medio Ambiente apruebe su clasificación. Esto impulsará su protección legal. En adición, se planean análisis genéticos para conocerla mejor. Los científicos esperan abrir nuevas líneas de investigación. Por consiguiente, se busca una mayor conservación de la planta. Así mismo, se busca proteger su delicado ecosistema.
En la Cordillera de Los Andes en Chile central, una nueva especie de Viola, denominada Viola imbricata, ha sido identificada. Este hallazgo, publicado en la revista científiva Phytotaxa, es el resultado de una colaboración entre montañistas, investigadores y ciudadanos. Viola imbricata se caracteriza por sus hojas imbricadas y flores amarillas, un rasgo inusual en las violas de la región. Además, esta especie crece en ambientes rocosos de alta montaña, entre 2300 y 2900 metros sobre el nivel del mar. Cabe destacar que, "Llegamos de madrugada a la parte alta de la montaña y ahí vimos a esta planta, que tenía las características de una Viola, pero con la forma de sus hojas un poco diferentes, al igual que el color", señala el Dr. Juan Luis Celis Diez, investigador del Instituto de Ecología & Biodiversidad y de la Pontificia Universidad Católica de Valparaiso. Por otro lado, la especie enfrenta amenazas como el cambio climático, especies invasoras y actividades humanas. En consecuencia, su estado de conservación ha sido catalogado como en peligro crítico según la UICN. Sumado a esto, se espera que el Ministerio del Medio Ambiente apruebe esta clasificación, impulsando así su protección legal..
La identificación de Viola imbricata, una nueva especie endémica del subgénero Neoandinium en Los Andes centrales de Chile, fue el resultado de una colaboración multidisciplinaria que involucró a diversos actores. Inicialmente, Kora Menegoz, ingeniera forestal y guía de montaña independiente, observó la peculiar planta en los cerros de San Fabián de Alico, Región de Ñuble. De manera simultánea, más al norte, un grupo de montañistas liderado por Dr. Juan Luis Celis-Diez, investigador de la P. Universidad Católica de Valparaíso y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), realizó el mismo hallazgo en el Nevado del Longaví, cuenca del río Achibueno, Región del Maule. Cabe destacar la posterior participación de los botánicos especialistas John M. Watson y Ana R. Flores, quienes aportaron su expertise en el género Viola para la descripción morfológica y ecológica de la especie. Adicionalmente, Ing. Pedro E. Cofré-Valenzuela, montañista e investigador independiente, contribuyó significativamente al proveer fotografías previas de la planta a través del portal de ciencia ciudadana iNaturalist, lo que generó un debate crucial para su identificación. Asimismo, Marcelo A. Ortúzar-Simonetti, investigador independiente, y otros colaboradores anónimos fueron parte de este esfuerzo colectivo que culminó con la publicación formal en Phytotaxa. "Un descubrimiento reciente ha iluminado la flora de la cordillera de Chile central: Viola imbricata, una nueva especie de planta descrita en la revista científica Phytotaxa", así lo expreso la Revista Ecociencia. En consecuencia, este proceso subraya la valiosa sinergia entre la observación en terreno por parte de montañistas y el análisis especializado de la comunidad científica en el estudio de la biodiversidad andina. Se espera, por otro lado, que el Ministerio del Medio Ambiente juegue un papel fundamental en la futura protección de esta nueva especie.
El descubrimiento de Viola imbricata, una notable nueva especie de la flora nativa chilena, tuvo lugar en puntos específicos de la cordillera de los Andes en Chile central. El primer registro ocurrió en el verano de 2016, cuando Kora Menegoz, ingeniera forestal y guía de montaña, durante una expedición estival en 2016, se encontró con el ejemplar en las elevadas laderas de los cerros cercanos a San Fabián de Alico, comuna perteneciente a la Región de Ñuble. Simultáneamente, y extendiendo el rango geográfico inicial del hallazgo, un equipo de montañistas liderado por el Dr. Juan Luis Celis-Diez avistó la misma planta en el Nevado del Longaví, ubicado en la cuenca del río Achibueno, en la Región del Maule. Es importante señalar que estos encuentros se produjeron en ambientes de alta montaña, caracterizados por sustratos rocosos y la proximidad a formaciones glaciares, dentro de un rango altitudinal comprendido entre los 2.300 y 2.900 msnm. Viola imbricata se desarrolla entre estas, en entornos extremos dominados por rocas y glaciares. De igual manera, la distribución de esta joya botánica se circunscribe, hasta el momento, a estas localizaciones particulares dentro de la biodiversidad de esta zona de Chile central, resaltando su carácter microendémico y la relevancia de los ecosistemas altoandinos para la conservación de nuevas especies adaptadas a condiciones ambientales límite.
En el verano de 2016, ocurrió un descubrimiento sorprendente en los Andes chilenos. Dos grupos de personas, sin saberlo, se toparon con una planta muy peculiar. Primero, Kora Menegoz, la encontró mientras exploraba los cerros de San Fabián de Alico, en la región de Ñuble. Casi al mismo tiempo, un grupo de montañistas liderado por el Dr. Juan Luis Celis, un científico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, la vio en el Nevado del Longaví, en la región del Maule. Pero la historia no termina ahí. Pedro Cofré-Valenzuela, otro amante de la montaña, había fotografiado la planta dos años antes, en 2014, y compartió sus fotos en internet en 2021. Esto generó un debate entre expertos y aficionados, ¡y ayudó a confirmar que se trataba de algo nuevo! Después de mucho trabajo, comparando la planta con otras y estudiando dónde crecía, los científicos finalmente confirmaron que era una especie desconocida. La llamaron Viola imbricata, y su descubrimiento fue publicado en una revista científica en diciembre de 2024. ¡Una verdadera colaboración entre montañistas, científicos y ciudadanos!
La importancia del descubrimiento de Viola imbricata radica primordialmente en su contribución al conocimiento de la biodiversidad en un hotspot mundial como es Chile central. Este hallazgo subraya la relevancia de la colaboración entre montañistas, científicos y ciudadanos en la identificación y documentación de nuevas especies. Adicionalmente, la Viola imbricata presenta características únicas, como sus llamativas flores amarillas y su capacidad para prosperar en terrenos rocosos a gran altitud entre los 2,300 y 2,900 metros sobre el nivel del mar. “Como la planta está en el límite altitudinal, es una especie muy sensible al cambio climático y no sabemos la velocidad con que pueda adaptarse a ello”, explica Juan Luis Celis. En consecuencia, su descubrimiento no solo amplía el registro de la flora nativa chilena, sino que también refuerza la necesidad urgente de proteger los ecosistemas altoandinos ante las crecientes amenazas del cambio climático, las especies invasoras y la actividad humana como la minería y el turismo no regulado. Por consiguiente, se espera que la clasificación de la especie como en peligro crítico por la UICN impulse su protección legal y fomente futuras investigaciones genéticas para comprender mejor esta y otras especies andinas. En el mismo sentido, este descubrimiento es un claro recordatorio de la fragilidad y riqueza del patrimonio natural aún por descubrir en los Andes chilenos.
El propósito fundamental de la investigación sobre Viola imbricata trasciende la mera descripción taxonómica; su objetivo primordial es ampliar el conocimiento de la biodiversidad andina y, de manera crucial, establecer las bases para su conservación efectiva. Sumado a esto, el estudio busca comprender mejor las adaptaciones de esta especie a los ecosistemas altoandinos, caracterizados por condiciones ambientales extremas, y evaluar su vulnerabilidad ante el cambio climático y otras amenazas como las especies invasoras y la actividad humana. En adición, los investigadores esperan que el reconocimiento de su estado de peligro crítico por el Ministerio del Medio Ambiente derive en una protección legal robusta. Este descubrimiento subraya la importancia de la colaboración entre científicos y ciudadanos para proteger la biodiversidad. Por eso, ya se planean análisis genéticos que nos ayudarán a entender mejor cómo Viola imbricata y otras plantas andinas encajan en el árbol de la vida. Esto no solo enriquecerá nuestro conocimiento del patrimonio natural chileno, sino que también nos dará herramientas para proteger otras especies únicas y en peligro. En el mismo sentido, la investigación aspira a sensibilizar sobre la fragilidad de los ecosistemas de alta montaña y la urgencia de implementar medidas para su preservación a largo plazo.
El descubrimiento de Viola imbricata se gestó a partir de encuentros fortuitos en las altas cumbres de la cordillera central de Chile durante el verano de 2016. Inicialmente, Kora Menegoz, observó la peculiar planta en San Fabián de Alico (Región de Ñuble), mientras que simultáneamente, un grupo de montañistas liderado por el Dr. Juan Luis Celis la identificó en el Nevado del Longaví (Región del Maule). Ambos grupos reconocieron las características del género Viola, aunque les llamó la atención sus flores amarillas y su hábitat en terrenos rocosos a gran altitud. Atraídos por su singularidad, los equipos procedieron a la recolección de muestras y la documentación fotográfica. Posteriormente, se contactó a los botánicos especialistas, John Watson y Ana Flores, para su identificación. En conjunto, iniciaron un meticuloso proceso de análisis morfológico y ecológico. De manera complementaria, la contribución de la ciencia ciudadana fue crucial, ya que Pedro Cofré-Valenzuela había fotografiado la planta en 2014 y la subió al portal iNaturalist en 2021, generando una discusión que ayudó a completar su identificación. Finalmente, este exhaustivo proceso culminó en la descripción formal de Viola imbricata, publicada en la revista científica Phytotaxa. El equipo investigador también llevó a cabo una evaluación de su estado de conservación utilizando los criterios de la UICN, clasificándola como en peligro crítico.
Los expertos en botánica y los investigadores involucrados en el hallazgo de Viola imbricata coinciden en destacar la singularidad y la importancia de este descubrimiento para la flora nativa chilena. Juan Luis Celis, investigador de la P. Universidad Católica de Valparaíso y el IEB, subraya la particularidad de sus flores amarillas, un color poco común en las violas de la región, así como su capacidad para prosperar en terrenos rocosos a gran altitud. Asimismo, Celis advierte sobre la extrema vulnerabilidad de esta nueva especie al cambio climático, dado que se encuentra en su límite altitudinal. Kora Menegoz, quien inicialmente descubrió la planta en San Fabián de Alico, enfatiza las potenciales amenazas derivadas de la actividad humana, mencionando específicamente el riesgo que representa el megaproyecto de construcción de un embalse en la zona, el cual podría alterar significativamente el microclima local. Por otra parte, el equipo investigador en su conjunto clasificó a Viola imbricata como en peligro crítico según los criterios de la UICN, lo que resalta la urgencia de implementar medidas efectivas para su conservación. En este sentido, el hallazgo es visto por los expertos como un claro ejemplo de la valiosa colaboración entre ciencia y ciudadanía, donde las observaciones de montañistas y la participación en plataformas como iNaturalist fueron fundamentales para su identificación y posterior estudio.
Tras la descripción formal de Viola imbricata en Phytotaxa, los investigadores se enfocarán en profundizar el conocimiento sobre esta nueva especie y su relación con otras violas andinas a través de análisis genéticos. De manera complementaria, un paso crucial es la aprobación de la clasificación de su estado de conservación por parte del Ministerio del Medio Ambiente. El Dr. Juan Luis Celis-Diez confía en que esta acción impulsará su protección legal y la de su ecosistema. Sumado a esto, se espera que este hallazgo sirva como catalizador para nuevas líneas de investigación que exploren la fragilidad y riqueza del patrimonio natural presente en los ecosistemas altoandinos. En este sentido, los científicos enfatizan la necesidad urgente de proteger estas áreas ante un panorama climático incierto. En adición, el equipo investigador continuará monitoreando las amenazas identificadas, como el cambio climático, las especies invasoras y la actividad humana (minería, turismo no regulado y proyectos de infraestructura), para comprender mejor su impacto en la supervivencia de Viola imbricata.
El descubrimiento y descripción formal de Viola imbricata en la revista científica Phytotaxa representan un hito significativo para la botánica andina y la conservación de la biodiversidad en Chile central. Cabe destacar la exitosa colaboración entre montañistas, científicos y la ciencia ciudadana, ejemplificada por el aporte de Pedro Cofré-Valenzuela a través de la plataforma iNaturalist. Asimismo, el estudio morfológico y ecológico detallado permitió identificar esta nueva especie, resaltando sus flores amarillas, su adaptación a terrenos rocosos a gran altitud entre los 2.300 y 2.900 metros sobre el nivel del mar, y sus hojas imbricadas. Sumado a esto, la evaluación de su estado de conservación bajo los criterios de la UICN condujo a su clasificación como en peligro crítico, dada su vulnerabilidad ante amenazas como el cambio climático, las especies invasoras y la actividad humana, incluyendo minería, turismo no regulado y proyectos de infraestructura como el embalse en San Fabián de Alico. Por consiguiente, la contribución de este estudio radica no solo en la ampliación del registro de la flora nativa chilena sino también en la urgencia que impone para la protección de los ecosistemas altoandinos, reconocidos como hotspots de biodiversidad. De manera complementaria, los futuros análisis genéticos prometen profundizar la comprensión de Viola imbricata y otras especies andinas. En este sentido, la reflexión sobre la fragilidad de este patrimonio natural se resume en la advertencia de Juan Luis Celis: Debido a que la planta se encuentra en el límite de su rango altitudinal, es una especie altamente vulnerable al cambio climático, y desconocemos la rapidez con la que podría adaptarse a estas condiciones. La perspectiva futura se centra en la aprobación de su clasificación de conservación por el Ministerio del Medio Ambiente para impulsar su protección legal y fomentar una mayor conciencia sobre la necesidad de preservar la biodiversidad andina.
EQUIPO DE INVESTIGADORES
| AUTORES | INSTITUCION |
| Kora Menegoz | Independent researcher |
| John M. Watson | Independent researcher |
| Ana R. Flores | Independent researcher |
| Pedro E. Cofré-Valenzuela | Independent researcher |
| Marcelo A. Ortúzar-Simonetti | Independent researcher |
| Dr. Juan L. Celis-Diez |
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