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Redatación de Monte Verde altera cronología americana

AICA
Autor
Arturo Rubio-Torres
Fecha del artículo
July 14, 2026
Redatación de Monte Verde altera cronología americana | AICA
Dr. César Augusto Méndez Melgar

Dr. César Augusto Méndez Melgar <===> Fotografía: antropologia.uc.cl

Monte Verde II: un sitio del Holoceno Medio en Chile

Implicancias de la tefrocronología y datación OSL en la arqueología sudamericana

Estudio en Monte Verde, Chile, sitúa el sitio en el Holoceno Medio (8200-4200 AP), cuestionando la colonización de América hace 14,500 años en estricto rigor. Este análisis independiente, publicado recientemente en la revista científica Science, representa un hito fundamental para la arqueología contemporánea al invalidar el papel de Monte Verde II como el ancla cronológica de las ocupaciones pre-Clovis en el Cono Sur. Los investigadores Dr. Todd A. Surovell, Dr. César Augusto Méndez Melgar> y Dr. Claudio Latorre Hidalgo lideraron este esfuerzo científico que utiliza técnicas avanzadas de luminiscencia y tefrocronología1 para rectificar un error de datación que persistió durante casi cinco décadas en la literatura académica. Al demostrar que los restos culturales se encuentran por encima de capas volcánicas de once mil años, el equipo concluye que la presencia humana en este yacimiento es mucho más reciente de lo que se estimaba previamente. Este hallazgo obliga a la comunidad científica global a repensar drásticamente las rutas migratorias iniciales y la velocidad de dispersión de las poblaciones humanas en el hemisferio occidental.

Una investigación independiente de gran envergadura ha determinado que el sitio arqueológico Monte Verde II, localizado en el sur de Chile, no posee la antigüedad de 14,500 años que se le atribuyó históricamente. Durante décadas, este asentamiento fue considerado la prueba definitiva de una migración humana temprana en Sudamérica, desafiando el modelo Clovis de colonización continental mediante una cronología que ahora ha sido refutada científicamente por nuevos datos. Mediante el uso de métodos de datación por luminiscencia (OSL) y radiocarbono aplicados sobre exposiciones aluviales, el equipo de investigación concluyó que la ocupación humana ocurrió en realidad durante el Holoceno Medio. Este periodo temporal abarca un rango de entre 8200 y 4200 años antes del presente, lo que sitúa los hallazgos en una época significativamente más cercana a nuestra era actual. Este cambio de paradigma invalida el estatus de Monte Verde como el sitio pre-Clovis más seguro del continente, eliminando el pilar central que sostenía las teorías sobre un poblamiento extremadamente temprano en las latitudes australes.

El estudio fue encabezado por el antropólogo Todd A. Surovell, en colaboración estrecha con los expertos César Méndez y Claudio Latorre, junto a otros tres destacados autores que aportaron su pericia técnica. Esta investigación es notable por ser el primer examen independiente realizado en el sitio de Monte Verde en casi cincuenta años, rompiendo así el monopolio interpretativo que un solo grupo de investigación mantuvo sobre el yacimiento. El trabajo contó con el respaldo editorial de la Dra. Sacha Vignieri y fue sometido a una revisión rigurosa antes de su publicación en el volumen 391 de la prestigiosa revista Science. Además, laboratorios especializados en tefrocronología y luminiscencia óptica llevaron a cabo análisis geoquímicos críticos para verificar la coherencia de las capas sedimentarias analizadas. La transparencia en la metodología se refleja en la disponibilidad pública de los datos brutos, permitiendo que otros científicos del mundo puedan auditar los resultados obtenidos. Este esfuerzo multidisciplinario asegura que las nuevas fechas propuestas tengan una base empírica sólida y verificable por toda la comunidad arqueológica internacional.

Los trabajos de campo y análisis estratigráficos se desarrollaron específicamente en el sitio de Monte Verde II, situado en la región de Los Lagos, en el territorio del sur de Chile. El equipo de Surovell examinó detalladamente las secciones geológicas y las exposiciones aluviales donde se recuperaron originalmente las evidencias culturales que definieron el debate sobre el poblamiento americano durante finales del siglo veinte. Para garantizar la precisión espacial de los hallazgos, los investigadores emplearon tecnología de vanguardia como el dron DJI Phantom 4 Pro para capturar más de cuatrocientas fotografías superpuestas de alta resolución. Este despliegue tecnológico permitió crear modelos digitales de elevación y ortofotos de gran detalle, facilitando una reconstrucción tridimensional exacta del entorno geomorfológico del área de estudio. La ubicación geográfica de Monte Verde sigue siendo de suma importancia, pero su interpretación contextual ha cambiado drásticamente al integrarse ahora dentro de una dinámica regional propia del Holoceno Medio en lugar de los periodos glaciales tardíos.

Los resultados de esta investigación transformadora fueron publicados el 19 de marzo de 2026, marcando un hito en la comprensión del tiempo profundo en el continente americano. La datación clave que permitió este cambio se basa en la identificación de una capa de tefra volcánica que se encuentra físicamente por debajo de los restos arqueológicos del sitio. Según los análisis físico-químicos realizados por los expertos, esta ceniza volcánica tiene una edad confirmada de 11,000 años antes del presente, lo que establece un límite geológico infranqueable para la antigüedad humana. Dado que los restos de actividad humana se depositaron sobre esta capa, es científicamente imposible que la ocupación sea anterior a la erupción que generó dicho sedimento volcánico hace once milenios. Los datos obtenidos mediante luminiscencia estimulada ópticamente confirman que el nivel cultural pertenece al Holoceno Medio, situando la actividad humana entre los 8200 y 4200 años de antigüedad. Este ajuste temporal descarta definitivamente la cronología pleistocénica aceptada anteriormente por los investigadores sin validación externa.

La relevancia de este estudio radica en que Monte Verde II ha servido como la piedra angular para todas las teorías que defienden una colonización humana pre-Clovis en Sudamérica. Durante décadas, la cifra de 14,500 años se utilizó para justificar modelos de migración costera rápida que permitían a los seres humanos llegar al extremo sur poco después de entrar al continente. Al demostrarse que estas fechas eran erróneas, el cronograma de la colonización debe ser reevaluado por completo, favoreciendo ahora una llegada mucho más reciente y consistente con el registro arqueológico general. Este hallazgo resalta la necesidad imperativa de realizar estudios de replicación independientes en sitios arqueológicos de alto perfil para evitar que errores sistemáticos se perpetúen en la literatura científica oficial. La corrección de este dato fundamental no solo altera la historia de Chile, sino que redefine nuestra comprensión de la capacidad de adaptación y dispersión de las poblaciones humanas en el hemisferio occidental durante la prehistoria.

El objetivo primordial de este ambicioso proyecto científico fue aplicar las metodologías de datación más modernas y precisas para resolver las inconsistencias temporales observadas en el registro de Monte Verde. Los investigadores buscaron proporcionar un marco cronológico independiente que no estuviera ligado a las interpretaciones originales, permitiendo así una visión objetiva basada en la tefrocronología y la luminiscencia óptica avanzada. Este esfuerzo tiene como propósito final robustecer la base de datos de la arqueología sudamericana, asegurando que las teorías sobre el poblamiento temprano se sustenten en evidencias empíricas sólidas. Además, el estudio promueve un estándar de transparencia académica mediante el uso de software de código abierto como R y QGIS para el procesamiento y la visualización de información geoespacial. Al establecer fechas más precisas, los científicos pueden ahora desarrollar modelos de migración humana que sean coherentes con los cambios climáticos y ambientales documentados para el Holoceno Medio en la región austral del continente.

El equipo de investigación implementó una estrategia analítica multidisciplinaria que incluyó el uso de espectrometría de masas por ablación láser para analizar fragmentos individuales de vidrio volcánico en laboratorios del Servicio Geológico de los Estados Unidos. Paralelamente, se llevaron a cabo mediciones de luminiscencia utilizando un protocolo de alícuota única en un lector automatizado Risø DA-20, lo que permitió determinar el momento en que los sedimentos fueron enterrados. Para la calibración de las fechas de radiocarbono, los expertos utilizaron el paquete estadístico Bchron en lenguaje R junto con la curva de calibración específica para el hemisferio sur conocida como SHCal20. Esta combinación de técnicas permitió cruzar los datos de diferentes fuentes materiales, asegurando que la posición estratigráfica de las muestras fuera consistente con los resultados físicos obtenidos en el laboratorio. La identificación geoquímica de la tefra de 11.000 años fue el elemento decisivo que permitió a los autores concluir que el componente arqueológico suprayacente debía ser necesariamente más joven de lo que indicaban las estimaciones previas.

La comunidad científica ha acogido estos nuevos datos con una mezcla de sorpresa y reconocimiento ante la rigurosidad del análisis independiente presentado por el equipo de Todd A. Surovell. La Dra. Sacha Vignieri: "Surovell y equipo examinaron de forma independiente el sitio utilizando enfoques actuales y un alcance más amplio y concluyeron que el sitio no podía tener más de 8200 años". Esta cita refleja el cambio de postura editorial dentro de la revista Science respecto a la confiabilidad de las fechas pleistocénicas que se habían aceptado anteriormente para Monte Verde II. Por su parte, los autores del estudio enfatizan que la evidencia geológica es irrefutable y que el hallazgo de la tefra volcánica bajo el nivel cultural constituye una prueba física insalvable.

Tras la publicación de estos hallazgos revolucionarios, la arqueología americana entra en una fase de profunda reevaluación donde otros sitios considerados pre-Clovis deberán ser sometidos a procesos de validación independiente similares. Es probable que se inicien nuevas campañas de excavación en Chile y regiones vecinas utilizando tefrocronología de alta resolución para buscar evidencias de ocupación humana que sí puedan fecharse con seguridad en el Pleistoceno. La caída del ancla cronológica de Monte Verde genera un vacío en los modelos migratorios que los científicos ahora deben intentar llenar con datos más precisos y metodologías transparentes que permitan la replicación. El debate académico se centrará en entender cómo y cuándo se produjo la dispersión real hacia el Cono Sur, integrando ahora los datos del Holoceno Medio como un marco de referencia estable. El uso de tecnologías geoespaciales y análisis geoquímicos avanzados se convertirá en el estándar de oro para cualquier investigación que pretenda reclamar una antigüedad significativa para la presencia humana en las Américas.

En conclusión, la redatación de Monte Verde II al Holoceno Medio marca un punto de inflexión crítico que obliga a la ciencia a reescribir los capítulos iniciales de la historia humana en Sudamérica. Al demostrarse fehacientemente que este sitio emblemático tiene una antigüedad máxima de 8200 años, se pierde la evidencia principal de una presencia humana de catorce milenios en el extremo sur del continente. Este avance científico demuestra el poder de la investigación independiente y la importancia de aplicar tecnologías de datación modernas para corregir errores históricos que han condicionado nuestra visión del pasado por décadas. Aunque este descubrimiento retrasa la fecha confirmada de llegada de los humanos a estas latitudes, en última instancia fortalece la disciplina arqueológica al dotarla de una base de datos más rigurosa, transparente y verificable. La prehistoria americana se presenta ahora como un campo renovado, donde el rigor metodológico y la validación externa serán las herramientas fundamentales para descifrar finalmente el complejo y fascinante misterio del poblamiento original del territorio.

Equipo Investigadores

  • Todd A. Surovell

    • Department of Anthropology, University of Wyoming
  • César Méndez

    • Estudios Aplicados, Escuela de Antropología, Pontificia Universidad Católica de Chile
  • Juan-Luis García

    • Instituto de Geografía, Facultad de Historia, Geografía y Ciencia Política, Pontificia Universidad Católica de Chile
  • Christopher Lüthgens

    • BOKU University, Institute of Applied Geology, Department of Landscape, Water and Infrastructure
  • Jay M. Thompson

    • US Geological Survey, Geology Geophysics and Geochemistry Science Center
  • Claudio Latorre

    • Centro UC Desierto de Atacama, Pontificia Universidad Católica de Chile
    • Facultad de Ciencias Biológicas, Pontificia Universidad Católica de Chile
    • Institute of Ecology and Biodiversity (IEB)
    • Center for Genome Regulation (CGR)

Notas a pie de página

  • [1] La tefrocronología es una técnica científica que utiliza las capas de ceniza volcánica (llamadas tefra) como referencia para ordenar en el tiempo distintos acontecimientos del pasado. Cada erupción volcánica genera una ceniza con una "huella química" única, que se deposita sobre el terreno y puede conservarse en lagos, glaciares, turberas o suelos. Wikipedia / ↩ Volver ↑↑

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