
Una investigación científica chilena pionera ha revelado un descubrimiento significativo en el ámbito de la nutrición adulta en Chile: el consumo de queso reduce el riesgo de obesidad en Chile, desafiando las concepciones tradicionales sobre este lácteo y su papel en la salud.
Un estudio reciente, resultado de una rigurosa investigación científica, ha identificado una asociación significativa entre el consumo de queso y una menor prevalencia de obesidad en adultos chilenos. A diferencia de otros lácteos como la leche y el yogur, que no mostraron una conexión estadísticamente significativa con la obesidad. El queso demostró un efecto protector notable, específicamente, en quienes lo consumían regularmente, ellos tuvieron un 25 % menos de probabilidades de desarrollar obesidad en comparación con aquellos que no lo hacían, incluso tras ajustar por diversas variables de confusión. Los participantes con un IMC más bajo exhibieron un mayor consumo de queso, indicando su potencial como factor positivo en la mantención de un buen estado nutricional.
Esta significativa publicación científica es el resultado de un esfuerzo colaborativo entre múltiples científicos chilenos de diversas universidades del país. El equipo incluye a la Dra. Gladys Ruth Morales Illanes, Claudia Alejandra Bugueño Araya, Dr. Rodrigo Wladimir Valenzuela Baez, Dr. Rodrigo Andrés Chamorro Melo, Mg. Carla Andrea Leiva Rodríguez, Dr. Martín Marie Bruno Gotteland, Dra. (c) Silvana Trinidad Trunce Morales y Dr. Nicolás Javier Pizarro Aránguiz. La investigación fue liderada y coordinada por el Dr. Samuel Atilio Durán Agüero, docente de la Universidad San Sebastián y miembro del Comité Científico de lácteos del Consorcio Lechero. Aunque el estudio fue financiado por el Consorcio Lechero para cubrir honorarios de encuestadores, los autores declaran que el financiador no tuvo rol en el diseño, objetivos, recolección, análisis, interpretación o reporte de los hallazgos.
La investigación científica se realizó en Chile, abarcando una muestra nacional representativa de más de dos mil adultos de las regiones del norte, centro y sur del país. Esta distribución geográfica es crucial, ya que una gran parte de la producción lechera chilena, especialmente en las regiones del sur como La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, se basa en sistemas de pastoreo y forraje. Este enfoque productivo influye directamente en el perfil lipídico de la leche, al proporcionar grasas saludables derivadas del queso producido por vacas en pastoreo, las cuales se postulan como un factor clave en los resultados observados.
El trabajo de campo para este estudio transversal se llevó a cabo entre agosto y septiembre de 2022, con la recopilación de datos a través de encuestas en línea y presenciales. La revisión y aceptación del artículo académico tomaron un tiempo considerable, reflejando el rigor metodológico. Fue recibido en abril de 2024 y aceptado en febrero de 2025. Finalmente, la publicación científica oficial en la prestigiosa revista científica PLOS ONE ocurrió el 29 de abril de 2025. El proceso de revisión, según el Dr. Durán, tomó aproximadamente un año desde el envío inicial hasta la publicación final.
La relevancia de este artículo científico es innegable, especialmente en un contexto donde la obesidad en Chile ha triplicado su prevalencia en las últimas décadas. Las guías alimentarias en Chile han evolucionado, y estudios como este proporcionan evidencia valiosa para futuras actualizaciones. Históricamente, el queso ha sido visto con recelo por su contenido de grasas saturadas, promoviéndose lácteos descremados. Esta investigación desafía esa percepción, sugiriendo que el queso puede ser un aliado en la regulación del peso corporal y la salud en general, instando a reconsiderar su papel dentro de una dieta saludable con queso.
El propósito fundamental de esta investigación nutricional en Chile fue estimar la asociación entre el consumo de diferentes tipos de lácteos y el peso corporal en adultos chilenos. Dada la escasez de evidencia en países en desarrollo sobre esta relación, el estudio busca proporcionar información relevante que pueda contribuir a guiar futuras recomendaciones dietarias y políticas nutricionales para la población adulta chilena. Más allá de los números, el estudio se propuso reposicionar al queso como un alimento nutritivo y funcional, alejado de su imagen puramente hedónica, y parte integral de una dieta saludable y sostenible.
El estudio transversal se realizó mediante una encuesta en línea validada, diseñada para evaluar el consumo de productos lácteos entre adultos chilenos. La muestra incluyó a 2008 participantes de diversas regiones. La obesidad se determinó en función del IMC auto-reportado (≥ 30 kg/m2). Los datos sobre el consumo de lácteos se clasificaron en terciles. Para establecer la asociación, se emplearon modelos de regresión logística, ajustando por variables confusoras como el sexo, la edad, el nivel socioeconómico, la zona geográfica, la actividad física y el consumo de tabaco. Se incluyeron entrevistas presenciales para asegurar la representatividad socioeconómica y geográfica.
El Dr. Samuel Durán-Agüero declara: "El principal resultado de este trabajo arrojó que el consumo de queso se asoció con menor riesgo de obesidad, no así el resto de los lácteos, donde no hubo asociación. Entonces, esto está demostrando que el comer queso puede ser un factor positivo en la mantención de un buen estado nutricional". Los autores explican este impacto del queso en peso corporal por varios factores. La matriz alimentaria del queso, junto con su estructura física compacta, ralentiza la absorción de grasas y favorece una mayor sensación de saciedad. Además, la composición de ácidos grasos beneficiosos en la leche chilena —como los ácidos linoleicos conjugados (CLA), especialmente presentes en vacas de pastoreo, y el ácido butírico— aporta propiedades antiinflamatorias y reguladoras del metabolismo energético. Cabe destacar además que el queso es una fuente rica en vitamina K2 y proteínas lácteas, componentes que contribuyen al control de la glucosa y a una mayor sensación de saciedad. Los alimentos fermentados como el queso también tienen efectos positivos en la microbiota humana.
Los hallazgos de este estudio son prometedores y ofrecen una nueva perspectiva para las guías alimentarias en Chile. Samuel Durán-Agüero establece que: "Una de nuestras recomendaciones es que las personas consuman al menos dos porciones de queso al día. Cada porción equivale a 30 gramos o dos rebanadas laminadas y considera cualquier tipo de queso, ya sea gauda, chanco o mantecoso. (...) Por supuesto que este resultado no es válido si las personas piensan que poner una hamburguesa doble queso, ponerle más queso a la pizza o más queso a la comida chatarra los va a hacer bajar de peso. No, por ningún motivo, sino que está vinculado a que el queso puede ser parte de un patrón de dieta saludable". Se sugiere un consumo diario de queso de al menos 60 gramos (dos porciones) como parte de una dieta saludable, buscando así contribuir a la regulación del peso corporal. Es fundamental la realización de estudios longitudinales que puedan confirmar la causalidad de estas asociaciones, fortaleciendo así la base de evidencia para futuras políticas de salud pública.
Este artículo científico no solo aporta conocimiento fundamental en el campo de la nutrición, sino que también propone un cambio de paradigma en la percepción del queso. La investigación rigurosa, publicada en una revista científica de alto impacto, sugiere que este alimento, tradicionalmente asociado con cautela por su contenido graso, puede y debe ser considerado un componente valioso de una dieta equilibrada y saludable. La evidencia sobre la matriz alimentaria, los ácidos grasos beneficiosos, y la naturaleza de los alimentos fermentados en el queso abren un camino para redefinir las recomendaciones nutricionales, impulsando políticas de salud que fomenten un consumo informado y beneficioso para la población chilena y, potencialmente, a nivel global.
EQUIPO DE INVESTIGADORES
| AUTORES | INSTITUCION |
|---|---|
| Dra. Gladys Ruth Morales Illanes | Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, Universidad de La Frontera |
| Claudia Alejandra Bugueño Araya | Departamento de clínica, Facultad de Medicina, Universidad Católica del Norte |
| Dr. Rodrigo Wladimir Valenzuela Baez | Departamento de Nutrición, Facultad de Medicina, Universidad de Chile |
| Dr. Rodrigo Andrés Chamorro Melo | Departamento de Nutrición, Facultad de Medicina, Universidad de Chile |
| Mg. Carla Andrea Leiva Rodríguez | Departamento de Nutrición y Dietética, Escuela de Ciencias de la Salud, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Católica de Chile |
| Dr. Martín Marie Bruno Gotteland | Departamento de Nutrición, Facultad de Medicina, Universidad de Chile. |
| Dra. (c) Silvana Trinidad Trunce Morales | Carrera de Nutrición y Dietética, Departamento de Salud, Universidad de Los Lagos |
| Dr. Nicolás Javier Pizarro Aránguiz | Instituto de Investigaciones Agropecuarias, INIA. Remehue |
| Dr. Samuel Durán-Agüero | Facultad de Ciencias de la Rehabilitación y Calidad de Vida. Universidad San Sebastián |
