
Dra. María Cecilia Pardo-Gandarillas, académica de la Universidad Andrés Bello <===> Fotografía: UNAB
Avances en la filogenia de Graneledone y biodiversidad
Taxonomía integrativa en el Pacífico suroriental
Investigadores chilenos describen , una nueva especie de pulpo de aguas profundas en el Pacífico suroriental, tras décadas de estudio. Este hallazgo, publicado en el Journal of Marine Science and Engineering, representa un avance crítico para el conocimiento de la biodiversidad marina en las costas chilenas. El proceso de identificación fue exhaustivo, involucrando la revisión de ejemplares recolectados desde la década de 1980 y el análisis de colecciones en museos internacionales. La descripción de esta especie no solo añade un nuevo miembro al género Graneledone, elevando el total a 11 especies reconocidas, sino que también ofrece nuevas perspectivas sobre las relaciones filogenéticas dentro de la familia Megaleledonidae. Mediante el uso de herramientas moleculares y análisis morfológicos detallados, el estudio valida la singularidad de este linaje chileno, consolidando al Pacífico suroriental como un reservorio esencial de especies aún por descubrir en los ecosistemas de aguas profundas.
La descripción formal de Graneledone sellanesi como una nueva especie de pulpo bentónico ha sido confirmada mediante un enfoque de taxonomía integrativa. Este cefalópodo de tamaño mediano se distingue por la ausencia de un saco de tinta y la presencia de una sola serie de ventosas en sus brazos. Los rasgos diagnósticos clave incluyen un número específico de ventosas en el brazo hectocotilizado del macho, que varía entre 43 y 45, y un órgano del embudo en forma de VV. Además, su superficie corporal está densamente cubierta por verrugas papilosas complejas, compuestas por múltiples procesos individuales que se extienden desde el manto hasta la punta de los brazos. El análisis morfológico reveló que el número de ventosas opuestas es el carácter más robusto para diferenciar a esta especie de sus congéneres distribuidos en otros océanos. Este descubrimiento pone fin a décadas de incertidumbre taxonómica sobre los ejemplares de Graneledone encontrados en la costa chilena.
El descubrimiento y descripción de esta nueva especie fue liderado por los investigadores: Dra. María Cecilia Pardo-Gandarillas y Dr. Christian Marcelo Ibáñez Carvajal. Ambos científicos pertenecen a la Universidad Andrés Bello (UNAB), desempeñándose en el Departamento de Ecología y Biodiversidad y en el Instituto One Health, respectivamente. El nombre de la especie, G. sellanesi, fue otorgado en honor al Dr. Rogelio Javier Sellanes López, investigador de la Universidad Católica del Norte. El Dr. Sellanes fue responsable de la recolección del ejemplar de referencia u holotipo en el año 2007, y ha realizado contribuciones significativas al conocimiento de la biodiversidad de moluscos en Chile. En este esfuerzo colaborativo también participaron curadores y especialistas de instituciones como el Museo Nacional de Historia Natural de Chile y museos en Alemania, Estados Unidos y Nueva Zelanda, facilitando la comparación de especímenes necesarios para validar la novedad del hallazgo frente a la comunidad científica internacional.
La presencia de Graneledone sellanesi ha sido documentada a lo largo del margen continental chileno, abarcando una distribución latitudinal desde los 21° S hasta los 41° S. El ejemplar holotipo fue capturado al norte de la Isla Mocha, a una profundidad de 1482 metros. Otros paratipos fueron recolectados en diversas localidades, incluyendo las costas de Constitución, Concepción, Los Molles, Antofagasta y Tocopilla. Los registros indican que esta especie habita en ambientes de aguas profundas, con una distribución batimétrica confirmada que oscila entre los 436 y los 2454 metros. Estas profundidades son características de los taludes continentales donde el género Graneledone suele encontrarse, a menudo asociado a filtraciones de metano y otros rasgos geológicos profundos. Evidencias adicionales, como imágenes de vehículos operados a distancia (ROV) y restos en estómagos de depredadores, sugieren que su rango real podría extenderse incluso desde el sur de Perú hasta el extremo sur de Chile.
Aunque la descripción oficial fue publicada el 5 de febrero de 2026, el proceso de investigación abarcó varias décadas de trabajo investigadores. Los registros más antiguos de ejemplares que ahora se reconocen como parte de esta especie datan del periodo entre 1980 y 1997, los cuales permanecieron sin identificar en las colecciones del Museo Nacional de Historia Natural. Un hito importante ocurrió en el año 2000, cuando se encontró un ejemplar frente a Constitución, seguido por la recolección del espécimen tipo por el Dr. Sellanes en octubre de 2007. La investigación definitiva se consolidó en los últimos años, con el manuscrito siendo recibido por la revista académica a finales de 2025. Este prolongado lapso temporal subraya la dificultad inherente al estudio de la fauna de aguas profundas y la importancia crítica de mantener y revisar periódicamente las colecciones biológicas de los museos para rectificar clasificaciones erróneas o identificar especies crípticas con nuevas tecnologías.
Este hallazgo es fundamental porque resalta al Pacífico suroriental como un punto crítico de biodiversidad marina que ha sido históricamente subexplorado. Hacía más de 25 años que no se describía una nueva especie dentro del género Graneledone, lo que demuestra un estancamiento en el conocimiento taxonómico de estos pulpos de profundidad que este estudio logra romper. Al formalizar a Graneledone sellanesi, se fortalece la comprensión de cómo estos organismos se diversificaron y dispersaron por los océanos del mundo. La investigación proporciona datos esenciales para la conservación marina, ya que identificar correctamente las especies es el primer paso para proteger los ecosistemas vulnerables del talud continental frente a amenazas como la pesca de arrastre. Además, el estudio demuestra que la biodiversidad en las aguas chilenas es mucho más rica de lo que sugerían los registros previos, impulsando la necesidad de continuar con exploraciones científicas integrativas en regiones oceánicas remotas y profundas.
El objetivo primordial de esta investigación es resolver las ambigüedades taxonómicas y refinar las hipótesis evolutivas del género Graneledone. Al integrar datos morfológicos con secuencias mitocondriales, los científicos buscan establecer límites de especies más precisos, lo cual es vital para la sistemática biológica. La descripción de G. sellanesi sirve como un modelo de taxonomía integrativa, demostrando que los caracteres físicos tradicionales por sí solos a veces no son suficientes para distinguir especies de aguas profundas con rasgos solapados. Este trabajo también tiene como fin último mejorar el manejo de la información biológica en bases de datos globales como GenBank, donde las nuevas secuencias de marcadores 16S, COI y COIII ahora están disponibles para futuros estudios comparativos. En última instancia, la investigación busca proporcionar una base científica sólida que permita a otros investigadores identificar correctamente ejemplares similares y comprender mejor la conectividad biológica entre las diferentes cuencas oceánicas del hemisferio sur.
El descubrimiento fue posible gracias a una metodología que combinó el análisis de marcadores mitocondriales con un examen anatómico riguroso. Los investigadores extrajeron ADN genómico de tejidos preservados y amplificaron genes específicos mediante la técnica de PCR para reconstruir la historia evolutiva del género. Se utilizaron dos métodos complementarios de delimitación de especies, bPTP y ASAP, los cuales confirmaron estadísticamente que el linaje chileno es distinto de sus parientes más cercanos, como G. pacifica y G. verrucosa. Paralelamente, se midieron 12 especímenes, evaluando proporciones del manto, longitud de los brazos y patrones de verrugas. Se prestó especial atención a caracteres internos como las láminas branquiales y la estructura de la lígula en el órgano copulador de los machos. Esta combinación de datos genéticos y morfológicos permitió superar las dificultades que presentan los rasgos físicos variables, proporcionando una evidencia convergente que respalda inequívocamente la existencia de esta nueva entidad biológica en el mar profundo chileno.
Los autores del estudio han destacado tanto el valor científico como el sentimiento personal detrás de este logro taxonómico. Ibáñez Carvajal señaló que: "Esa revisión nos permitió confirmar que estábamos frente a una nueva especie de pulpo", subrayando que el hallazgo reafirma la importancia estratégica del Pacífico suroriental para la ciencia global. Por otro lado, la Dra. María Cecilia Pardo-Gandarillas indicó que : "En G. sellanesi, su patrón es particular y distintivo. Pero lo más revelador fue el número y la ordenación de las ventosas". La Dra. Pardo-Gandarillas también describió el trabajo como una experiencia que combina el asombro por la biodiversidad revelada con una profunda humildad frente a los vastos misterios que aún alberga el océano profundo. Estas declaraciones reflejan la convicción de los expertos de que la taxonomía moderna debe ser un campo dinámico que utilice todas las herramientas disponibles para documentar la vida en el planeta antes de que los ecosistemas sufran cambios irreversibles.
Tras la descripción de G. sellanesi, los investigadores plantean la necesidad de realizar una revisión más amplia de otros géneros relacionados en la familia Megaleledonidae. Uno de los próximos pasos lógicos es la reclasificación de la especie Prealtus paralbida, ya que los datos moleculares indican de manera consistente que debería ser transferida al género Graneledone. Los científicos proponen que Prealtus sea considerado un sinónimo menor de Graneledone para alinear la taxonomía con las relaciones evolutivas reales. Además, se planea expandir el muestreo en las regiones del sur de Chile y Perú para confirmar los límites geográficos exactos de la nueva especie. El equipo de trabajo continúa colaborando con científicos de naciones como Argentina, Brasil, Japón y Rusia para descifrar la distribución global de los cefalópodos de profundidad. También será esencial realizar estudios de reloj molecular actualizados para refinar la cronología de la diversificación de estos pulpos, la cual se estima ocurrió hace unos 3 a 7 millones de años.
El descubrimiento de marca un antes y un después en la malacología chilena, validando un linaje único que habitó en el anonimato durante décadas en las profundidades del Pacífico. Gracias a la integración de la filogenia molecular y la morfología clásica, se ha logrado otorgar una identidad formal a una especie que representa la rica herencia evolutiva del océano profundo. Este avance científico no solo cierra una brecha de conocimiento de un cuarto de siglo en el género, sino que también abre nuevas interrogantes sobre cuántas otras especies crípticas aguardan ser descubiertas en los taludes continentales. La permanencia de ejemplares sin clasificar en museos durante tantos años resalta la necesidad de invertir en talento humano y tecnología para la investigación taxonómica. En última instancia, G. sellanesi se convierte en un símbolo de la biodiversidad marina de Chile, recordándonos que el mar profundo sigue siendo una de las fronteras más fascinantes de la exploración biológica moderna.
Equipo Investigadores
María Cecilia Pardo-Gandarillas
- Departamento de Ecología y Biodiversidad, Facultad de Ciencias de la Vida, Universidad Andres Bello
Christian M. Ibáñez
- One Health Institute, Facultad de Ciencias de la Vida, Universidad Andres Bello
