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Mercurio en tortugas verdes de Rapa Nui: desafío de salud

AICA
Autor
Arturo Rubio-Torres
Fecha del artículo
January 27, 2026
Mercurio en tortugas verdes de Rapa Nui: desafío de salud | AICA

Dra. Rocio Esmeralda Alvarez-Varas

Dra. Rocío Esmeralda Álvarez-Varas <===> Fotografía: UCV

Impacto del mercurio en la salud de Chelonia mydas en Rapa Nui

Análisis de bioacumulación y biomarcadores en el Pacífico Sur

El estudio científico realizado en las bahías de Rapa Nui revela que las poblaciones de tortugas verdes (Chelonia mydas) enfrentan serios riesgos de salud debido a la exposición al mercurio. La investigación integró datos demográficos y análisis de sangre de 2018 y 2023, detectando niveles de este metal pesado que se encuentran entre los más altos registrados globalmente para la especie. Además de la contaminación, las tortugas muestran un estado nutricional deficiente y alteraciones hematológicas, como anemia y linfopenia, lo que indica procesos inflamatorios o infecciosos crónicos. Estos resultados subrayan la urgencia de establecer programas de monitoreo de mercurio a largo plazo y estrategias de conservación local para proteger a esta especie en peligro de extinción y abordar posibles preocupaciones de salud pública en esta remota isla del Pacífico.

¿Qué sucedió durante la evaluación del estado de salud de las tortugas en Rapa Nui? Los investigadores descubrieron que la agregación de alimentación de C. mydas padece una combinación de estresores ambientales y antropogénicos que comprometen su viabilidad biológica. El hallazgo principal destaca concentraciones de mercurio en sangre significativamente elevadas, con un promedio de 93.03 ppb, alcanzando máximos de 338.21 ppb en algunos individuos juveniles. Paralelamente, los análisis químicos revelaron niveles bajos de analitos clave como colesterol, calcio, fósforo y proteínas totales, lo que sugiere una nutrición pobre que podría derivar de la disponibilidad limitada de alimento natural de calidad o de procesos metabólicos alterados. Estas anomalías en el perfil sanguíneo están correlacionadas con la presencia de mercurio, sugiriendo que el metal está induciendo disfunciones renales y hepáticas en los ejemplares estudiados, lo que agrava su vulnerabilidad en un ecosistema ya fragmentado por la actividad humana y el cambio climático.

¿Quién está involucrado en este esfuerzo de investigación académica transdisciplinaria? El estudio fue liderado por la Dra. Rocío Esmeralda Álvarez-Varas, vinculada al Instituto de Biología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y al Centro de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas (ESMOI). El equipo incluyó a expertos de diversas instituciones chilenas, como la Universidad Católica del Norte, Universidad de Chilela y la Universidad Andrés Bello, además de organizaciones no gubernamentales como Qarapara y TeMar Pacific Ocean Care. Un aspecto fundamental fue la colaboración directa de la comunidad local, representada por el Sindicato de Pescadores de Hanga Roa O’tai y el Consejo del Mar de Rapa Nui (Koro Nui o te Vaikava), quienes facilitaron el acceso y el conocimiento territorial necesario para las capturas manuales. Este enfoque colaborativo permitió integrar la pericia científica con el contexto sociocultural de la isla, asegurando que los resultados tengan relevancia tanto para la academia como para la gestión local de recursos marinos protegidos.

¿Dónde ocurrió el trabajo de campo y cuál es el contexto geográfico de la investigación? El estudio se centró en las bahías de Hanga Roa y Hanga Piko, ubicadas en la costa suroeste de Rapa Nui (Isla de Pascua), un territorio chileno extremadamente aislado en el Pacífico suroriental. Esta ubicación es única por su biodiversidad y endemismo, situándose en el centro del Giro del Pacífico Sur1, un área influenciada por grandes impulsores climáticos como El Niño-Oscilación del Sur (ENSO)2. Las bahías mencionadas proporcionan hábitats vitales para el forrajeo de dos linajes genéticos de tortugas verdes: el morfotipo amarillo del Pacífico occidental y el morfotipo negro del Pacífico oriental. Sin embargo, estas zonas también presentan una alta interacción humana, donde las tortugas conviven con el tráfico de embarcaciones y prácticas de alimentación suplementaria por parte de turistas y pescadores, lo que convierte a estas bahías en puntos críticos de observación para el estudio del impacto de la antropización en especies marinas migratorias.

¿Cuándo ocurrió el levantamiento de datos y en qué contexto temporal se sitúa el estudio? La investigación integró datos recolectados en dos periodos distintos: noviembre de 2018 y agosto de 2023. Estos marcos temporales coinciden con eventos de El Niño, caracterizados por aguas superficiales más cálidas, lo que pudo influir en la abundancia y el estado de salud de las tortugas observadas. En 2018, se realizó el primer monitoreo poblacional, mientras que en 2023 se profundizó en los análisis hematológicos para responder a las lesiones infecciosas detectadas previamente. La comparación entre ambos años permitió a los científicos observar una mayor abundancia de juveniles pequeños en 2023, muchos de los cuales presentaban signos de deshidratación y una cobertura excesiva de algas en sus caparazones, sugiriendo que acababan de reclutarse en las aguas costeras o que emergían de un periodo de brumación o dormancia (estado de reposo fisiológico) invernal. Este diseño temporal robustece las conclusiones sobre las tendencias de salud a largo plazo en la región.

¿Por qué es importante este estudio para la ciencia de la conservación y la toxicología? La relevancia radica en que aborda una brecha crítica de conocimiento sobre el impacto de los contaminantes químicos en la salud de las tortugas marinas, un área mucho menos explorada que la simple medición de concentraciones en tejidos. Al ser Rapa Nui una isla remota sin desarrollo industrial masivo, el hallazgo de niveles de mercurio tan elevados desafía las nociones previas sobre la pureza de estos ecosistemas y señala a fuentes de contaminación tanto naturales —como el vulcanismo submarino— como antropogénicas locales. Además, el estudio utiliza a C. mydas como un centinela de la salud ambiental bajo el enfoque de "One Health" (Una Salud), advirtiendo que los altos niveles de metales pesados en las tortugas podrían reflejar riesgos similares para la población humana local, que comparte las mismas fuentes de alimento marino, como los grandes peces pelágicos de alto nivel trófico.

¿Para qué servirán estos resultados en términos de aplicaciones prácticas y políticas públicas? Los datos obtenidos son fundamentales para el diseño de estrategias de gestión localmente adaptadas en el Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos de Rapa Nui3, donde la tortuga verde es una prioridad de conservación. La identificación de la alimentación suplementaria con desechos de pesca (atún y pez espada) como una ruta probable de acumulación de mercurio proporciona una base científica para regular estas prácticas en las bahías de la isla. Asimismo, los hallazgos instan a las autoridades de salud a implementar un monitoreo sistemático de mercurio en el medio ambiente y en la población humana para mitigar riesgos toxiológicos. Finalmente, la investigación promueve el uso de biomarcadores de salud no invasivos como herramientas estándar para evaluar el éxito de las medidas de conservación, permitiendo intervenciones rápidas ante brotes de enfermedades o picos de contaminación.

¿Cómo sucedió el proceso de investigación y qué metodologías se aplicaron para obtener estos datos? Se realizaron 50 capturas manuales de 45 individuos distintos mediante buzos entrenados, asegurando que las tortugas permanecieran fuera del agua menos de 40 minutos para minimizar el estrés. Se recolectaron muestras de sangre del seno cervical dorsal, las cuales se mantuvieron en cadena de frío hasta su análisis en laboratorios especializados. Para la determinación del mercurio total (THg), se utilizó la técnica de descomposición térmica, amalgamación y espectroscopia de absorción atómica (Método EPA 7473), analizando específicamente el coágulo sanguíneo. El estado nutricional se evaluó mediante el Índice de Condición Corporal (BCI) y un perfil bioquímico completo que incluyó 15 analitos, como transaminasas y niveles de calcio. El rigor estadístico se garantizó mediante análisis de varianza (ANOVA), pruebas de permutación (PERMANOVA) y correlaciones de Spearman para identificar vínculos significativos entre la carga de mercurio y el deterioro de los parámetros de salud.

¿Qué dicen los expertos sobre la interpretación de estos alarmantes resultados hematológicos? Los autores del estudio, como Álvarez-Varas y su equipo, sugieren que las anomalías detectadas en las líneas celulares blancas y rojas indican un compromiso severo del sistema inmunológico. La correlación positiva entre el mercurio y la urea, junto con niveles elevados de creatina fosfoquinasa (CPK), es interpretada por los especialistas como una evidencia clara de daño muscular o disfunción renal provocada por el metal pesado. Por otro lado, la asociación entre niveles altos de la enzima AST y concentraciones bajas de colesterol apunta hacia una posible lesión hepatocelular vinculada a la peroxidación lipídica inducida por el mercurio. Los expertos también advierten que las tortugas con lesiones de caparazón por colisiones con botes presentan irónicamente un mayor BCI, lo que atribuyen a una menor movilidad que las obliga a depender del alimento artificial rico en proteínas pero potencialmente contaminado, creando un ciclo de deterioro de salud inadvertido.

¿Qué sigue ahora en la hoja de ruta de esta línea de investigación científica? Los científicos proponen como paso inmediato la expansión del tamaño de la muestra para confirmar los patrones observados y profundizar en el impacto del mercurio según el morfotipo y la etapa de vida. Es crucial realizar estudios de seguimiento satelital para identificar las rutas migratorias y descartar o confirmar fuentes de contaminación externas fuera de las aguas territoriales de la isla. También se hace necesario analizar los niveles de mercurio en las fuentes de alimento específicas, como el sedimento, las algas locales y, sobre todo, los restos de pescado proporcionados en Hanga Roa. Otra prioridad es el uso de isótopos estables para diferenciar con precisión entre tortugas residentes y recién llegadas, lo que ayudaría a entender si la mala salud es un rasgo adquirido en Rapa Nui o si los ejemplares llegan ya comprometidos desde sus rutas oceánicas.

En conclusión, la investigación de Álvarez-Varas et al. (2025) establece una línea de base crítica y preocupante para la conservación de la tortuga verde en el Pacífico Sur. La síntesis final indica que la combinación de factores geológicos naturales y la presión antropogénica local ha creado un entorno de riesgo toxicológico único para C. mydas en Rapa Nui. La perspectiva a largo plazo exige un cambio en las prácticas de interacción humana con la fauna silvestre y una vigilancia ambiental más estricta bajo estándares internacionales de protección marina. Proteger a estas tortugas no es solo un acto de preservación biológica, sino una medida preventiva para la salud del ecosistema marino global y la comunidad humana de la isla. Este estudio se posiciona como un pilar para futuras investigaciones que busquen mitigar los efectos de los metales pesados en especies en peligro en entornos oceánicos aislados.

Equipo Investigadores

  • Rocío Álvarez-Varas

    • Instituto de Biología, Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
    • Centro de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas (ESMOI), Departamento de Biología Marina, Facultad de Ciencias del Mar, Universidad Católica del Norte
    • Qarapara Tortugas Marinas Chile ONG
  • Eamy Ayala

    • Qarapara Tortugas Marinas Chile ONG
    • Facultad de Ciencias, Universidad de Chile
  • Rocío Lagos

    • Laboratorio Clínico Veterinario SpVet
  • Irene Peña-Galindo

    • Programa de Doctorado en Medicina de la Conservación, Facultad de Ciencias de la Vida, Universidad Andrés Bello
    • Escuela de Medicina Veterinaria, Pontificia Universidad Católica de Chile
  • Victoria Palma-Rojas

    • Instituto de Biología, Facultad de Ciencias, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
  • Nels Hereveri

    • Fishermen's Union Hanga Roa O'tai
  • Nayade Campos

    • TeMar Pacific Ocean Care ONG
  • Gustavo Chiang

    • Centro para la Resiliencia, Adaptación y Mitigación (CReAM), Universidad Mayor
    • Centro de Investigación para la Sustentabilidad, Facultad de Ciencias de la Vida, Universidad Andrés Bello
  • Carlos F Gaymer

    • Centro de Ecología y Manejo Sustentable de Islas Oceánicas (ESMOI), Departamento de Biología Marina, Facultad de Ciencias del Mar, Universidad Católica del Norte

Notas a pie de página

  • [1] El Giro del Pacífico Sur forma parte del sistema terrestre de corrientes oceánicas rotatorias, delimitado por el Ecuador al norte, Australia al oeste, la Corriente Circumpolar Antártica al sur y Sudamérica al este. El centro del Giro del Pacífico Sur constituye el polo oceánico de inaccesibilidad, el punto más alejado de la Tierra de cualquier continente y región oceánica productiva, y se considera el desierto oceánico más grande del planeta. Al igual que los otros cuatro giros terrestres, este giro contiene una zona con elevadas concentraciones de plásticos pelágicos, lodos químicos y otros residuos, conocida como la mancha de basura del Pacífico Sur. Cleaner Oceans Foundation (COFL) ↩ Volver ↑↑
  • [2] El Niño y La Niña son las fases cálidas y frías de un patrón climático natural en el Pacífico tropical, conocido como El Niño-Oscilación del Sur, o "ENOS". Este patrón oscila irregularmente entre dos y siete años, lo que genera cambios predecibles en la temperatura del océano y altera los patrones normales de viento y lluvia en los trópicos. Estos cambios en el clima estacional del océano más grande del mundo tienen una cascada de efectos secundarios globales. NOAA Climate.gov ↩ Volver ↑↑
  • [3] El 08 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Océano. Y desde 2018, se celebra la declaración del Área Marina Costera Protegida de Múltiples Usos de Rapa Nui. Un área marina que, junto al Parque Marino Motu Motiro Hiva y los Parques Submarinos Coral Nui Nui, Motu Tautara y Hanga Oteo, protegen toda la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de las islas de Pascua y Salas y Gómez, siendo en su conjunto el área marina protegida más grande de Latinoamérica (729.000 km² o 72 millones de hectáreas). Es un área gigantesca, especialmente si consideramos que la superficie de Chile continental alcanza los 756.950 km². www.magicochilemio.cl ↩ Volver ↑↑

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