
Estudio revela que la contaminación lumínica altera su comportamiento, alimentación y crecimiento en ecosistemas marinos.
La luz artificial nocturna induce respuestas de estrés deletéreas en el erizo rojo chileno (Loxechinus albus), comprometiendo su fisiología y alterando drásticamente su comportamiento, según un estudio pionero que ilumina una amenaza silenciosa en nuestros océanos. Este hallazgo, fruto de una rigurosa investigación, responde a cómo afecta la contaminación lumínica al erizo Loxechinus albus, demostrando que este estresor antropogénico costero provoca una priorización de la supervivencia sobre el crecimiento. Los juveniles expuestos a ALAN (Artificial Light at Night) exhiben una clara aversión a la luz y una fototaxis negativa, lo que resulta en un menor consumo de alimento y una inhibición del crecimiento por luz artificial. La investigación documenta de manera concluyente los efectos de la luz artificial nocturna en la fisiología del erizo de mar, estableciendo un precedente sobre el impacto de la urbanización costera en especies clave.
Un estudio multi-dimensional ha demostrado que la contaminación lumínica tiene efectos perjudiciales consistentes sobre los juveniles de Loxechinus albus. La investigación, publicada en Marine Pollution Bulletin, reveló que la exposición a ALAN (Artificial Light at Night) altera radicalmente su comportamiento. Los erizos no solo redujeron su consumo de alimento, sino que también incrementaron su velocidad de desplazamiento horizontal y acortaron sus tiempos de enderezamiento (self-righting), una clara respuesta de estrés. Fisiológicamente, la exposición a ALAN provocó un aumento en la tasa metabólica y, en consecuencia, tasas de crecimiento significativamente más bajas. Como resume el autor principal, manifiesta que: "se aceleraban, pero no crecían”. Estos hallazgos confirman que ALAN fuerza a los erizos a priorizar comportamientos de supervivencia, como la evasión de la luz, sobre la alimentación y el crecimiento.
La investigación fue liderada por un equipo de científicos chilenos encabezado por el Dr. Patricio Héctor Manríquez Carrillo, del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y del Laboratorio de Ecología y Conducta de la Ontogenia Temprana (LECOT). Este trabajo es el resultado de una colaboración interdisciplinaria que involucró a investigadores de diversas instituciones de prestigio, incluyendo el Departamento de Ecología y Biodiversidad de la Universidad Andrés Bello en Chile. Además, contó con la participación de expertos internacionales del Coastal Ecology Laboratory de la University of Prince Edward Island en Canadá y del Consiglio Nazionale delle Ricerche-Istituto di Biofisica en Italia, lo que aportó una perspectiva global al estudio. El financiamiento provino de fuentes como el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDECYT), subrayando el respaldo institucional a esta línea de investigación crucial.
El estudio se desarrolló en un doble escenario que combinó la observación en terreno con experimentos de laboratorio controlados. El trabajo de campo se llevó a cabo en la zona de Caldera, en el norte de Chile, un lugar estratégicamente elegido por ser una de las pocas áreas costeras donde aún existen poblaciones de erizos no expuestas directamente a la luz artificial de ciudades costeras y puertos. Esta fase permitió observar el comportamiento de cobertura aboral en su hábitat natural. Paralelamente, los experimentos de laboratorio se realizaron en las instalaciones del CEAZA en la Universidad Católica del Norte, en Coquimbo. Allí, los investigadores pudieron manipular las condiciones lumínicas para medir con precisión las respuestas conductuales de Loxechinus albus a la luz artificial, utilizando herramientas como un laberinto en Y.
El trabajo de campo que fundamenta parte de este estudio se realizó durante las mareas bajas diurnas de agosto de 2022 en Caldera. Tras un exhaustivo proceso de análisis y revisión por pares, los hallazgos fueron aceptados para su publicación en la revista científica Marine Pollution Bulletin el 7 de junio de 2025, estando disponibles en línea desde el 18 de junio del mismo año. La difusión pública de estos resultados se produjo en julio de 2025. Notablemente, la publicación de esta investigación coincidió con la aparición, en el mismo número de la revista científica, de una revisión científica internacional que, por primera vez, catalogó formalmente a la luz artificial nocturna como una amenaza emergente para los ecosistemas costeros, amplificando la relevancia y oportunidad de los descubrimientos del equipo chileno.
La importancia de este estudio radica en sus profundas implicaciones para la salud del ecosistema marino y el manejo de recursos marinos. El Loxechinus albus no es solo un recurso de gran relevancia económica y social para Chile, sino que también es una especie clave en ecosistemas intermareales, cuyo pastoreo regula las poblaciones de algas. Las consecuencias ecológicas de ALAN en ecosistemas de bosques de kelp podrían ser devastadoras, alterando toda la comunidad bentónica. Además, al identificar formalmente a ALAN como una amenaza emergente para ecosistemas costeros, el estudio subraya la necesidad de implementar estrategias de mitigación de impacto, como la gestión de la iluminación costera y el uso de espectros de luz menos invasivos, para compatibilizar el desarrollo urbano con la conservación de la biodiversidad marina.
El propósito fundamental de esta investigación era realizar la primera evaluación sistemática y multidimensional sobre cómo afecta la contaminación lumínica al erizo Loxechinus albus, particularmente durante sus etapas bentónicas tempranas, que son críticas y poco estudiadas. A diferencia de artículos científicos previos que se centraban en respuestas aisladas, este trabajo buscaba integrar múltiples dimensiones —conductual, fisiológica y de rendimiento— para obtener una comprensión integral y robusta de los impactos ecológicos de ALAN en una especie clave. El objetivo era probar la hipótesis de que la exposición a ALAN tiene influencias negativas en rasgos vinculados a la aptitud biológica, como la elección de hábitat, la actividad de alimentación, los costos metabólicos y las tasas de crecimiento, llenando un vacío importante en la literatura científica.
La investigación se diseñó con un enfoque dual que combinó un estudio de campo en Caldera, Chile, con experimentos de laboratorio controlados. En terreno, se realizaron mediciones exploratorias del comportamiento de cobertura aboral para cuantificar la aversión natural a la luz. En el laboratorio del CEAZA, se empleó un uso de laberinto en Y para estudiar la preferencia de hábitat en invertebrados marinos, donde los erizos mostraron una fuerte predilección por las áreas oscuras. Adicionalmente, se realizaron ensayos individuales para medir el impacto de ALAN en el comportamiento de forrajeo de equinodermos, la velocidad de desplazamiento horizontal, el Tiempo de enderezamiento (self-righting) en erizos de mar y luz artificial, y la medición de tasas metabólicas y de crecimiento, comparando siempre individuos bajo ALAN versus oscuridad total.
Los hallazgos son contundentes, como lo resume el autor principal del estudio, el Dr. Patricio Manríquez: «Registramos que en presencia de luz artificial nocturna, y en condiciones controladas de laboratorio, los erizos comían menos, se movían más y gastaban más energía. En resumen, se aceleraban, pero no crecían». El investigador subraya las profundas implicaciones de este fenómeno, señalando que podría alterar interacciones ecológicas clave. La coincidencia de su publicación con la revisión internacional refuerza la gravedad del problema. El Dr. Manríquez Carrillo: manifiesta que: «Muchas especies costeras, y particularmente intermareales a nivel global, incluyendo erizos, moluscos (locos) y crustáceos (jaibas), dependen del ciclo natural de luz y oscuridad. Por lo que es razonable suponer que romper ese ciclo (al iluminar artificialmente períodos que, de forma natural, deberían permanecer en oscuridad) podría afectar también su conducta, metabolismo y, en consecuencia, su ecología y dinámica poblacional».
Los resultados de este estudio no proponen un apagón costero, sino una transición hacia una gestión de la iluminación costera más inteligente y sostenible. Los expertos enfatizan la necesidad de implementar estrategias de mitigación de impacto que equilibren la seguridad ciudadana e iluminación con la conservación de la biodiversidad. Entre las soluciones propuestas se encuentran el uso de iluminación direccional para evitar el derrame de luz hacia el mar, la reducción de intensidades lumínicas y la adopción de espectros de luz menos invasivos, como la luz ámbar. Asimismo, se sugiere la creación de zonas costeras protegidas de la iluminación, que actúen como refugios para la fauna marina sensible. Estas medidas, junto con campañas de educación, son cruciales para minimizar los efectos de esta perturbación antropogénica.
En conclusión, este estudio multi-dimensional proporciona evidencia irrefutable de que la exposición a ALAN induce respuestas de estrés deletéreas en Loxechinus albus, alterando múltiples rasgos fisiológicos y conductuales. Los hallazgos demuestran que la contaminación lumínica fuerza a los erizos a una encrucijada energética: priorizar la supervivencia a corto plazo (evasión, movimiento) a expensas de la alimentación y el crecimiento, lo que compromete su viabilidad a largo plazo. Al ser el primer estudio que integra un análisis tan completo para una especie de erizo, establece un nuevo estándar metodológico y subraya la necesidad de enfoques integradores en la investigación futura. La perspectiva es clara: la luz artificial nocturna ya no puede ser ignorada como un factor de cambio ambiental en la vida intermareal.
EQUIPO DE INVESTIGADORES
Patricio H. Manríquez
* Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA)
* Laboratorio de Ecología y Conducta de la Ontogenia Temprana (LECOT)
Diego Quintanilla-Ahumada
* Departamento de Ecología y Biodiversidad, Facultad de Ciencias de la Vida, Universidad Andrés Bello
* Coastal Ecology Laboratory, Department of Biology, University of Prince Edward Island
Claudio P. González
* Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA)
* Laboratorio de Ecología y Conducta de la Ontogenia Temprana (LECOT)
Paolo Domenici
* Consiglio Nazionale delle Ricerche-Istituto di Biofisica, (CNR-IBF)
Jorge Bravo
* Sustainability & Environmental Consulting (BSEC)
Andrés Camaño
* Sistemas Socio-Ecológicos (SISEC)
José Pulgar
* Departamento de Ecología y Biodiversidad, Facultad de Ciencias de la Vida, Universidad Andrés Bello
* Centro de Investigaciones Marinas de Quintay (CIMARQ
Pedro A. Quijon
* Coastal Ecology Laboratory, Department of Biology, University of Prince Edward Island
Cristian Duarte
* Departamento de Ecología y Biodiversidad, Facultad de Ciencias de la Vida, Universidad Andrés Bello
* Centro de Investigaciones Marinas de Quintay (CIMARQ)
