
Dr. Eulogio Hernán Soto Oyarzún <===> Fotografía: UV
Importancia del congrio colorado en el mar profundo
Ecología quimiosintética y conservación pesquera en Chile
Descubren congregaciones de congrio colorado en filtraciones de metano frente a Chile, evidenciando la importancia ecológica de estos hábitats profundos. Este estudio, publicado en la prestigiosa revista Ecology, revela cómo la especie Genypterus chilensis, fundamental para la pesca artesanal y la gastronomía chilena, utiliza los arbustos de gusanos de tubo (Lamellibrachia) como refugio y potencial zona de limpieza. La investigación fue liderada por científicos de la Institución Scripps de Oceanografía y la Universidad de Valparaíso, utilizando tecnología avanzada a bordo del buque Falkor (too). Los hallazgos sugieren que las filtraciones de metano no son ecosistemas aislados, sino que sostienen biodiversidad de alto valor comercial y ecológico. Este hito científico plantea la necesidad urgente de considerar estos sitios como áreas protegidas para mitigar el impacto de la sobrepesca y la contaminación en la región central de Chile.
Una expedición oceanográfica documentó por primera vez la congregación masiva del congrio colorado (Genypterus chilensis) en un ecosistema de filtración de metano frente a las costas de El Quisco, Chile. Se observaron entre 46 y 48 ejemplares de esta especie comercialmente valiosa refugiados en un solo arbusto denso de gusanos de tubo del género Lamellibrachia sp. Los peces fueron vistos nadando hacia atrás para introducirse profundamente en la estructura tridimensional de los gusanos, dejando únicamente sus cabezas visibles hacia el exterior. Este comportamiento constituye una observación científica inédita, ya que el congrio colorado se asocia típicamente a hábitats rocosos costeros y no se conocía previamente su vínculo con ambientes quimiosintéticos profundos. El descubrimiento fue posible gracias al uso de sonar de alta resolución y el despliegue del vehículo operado remotamente (ROV) SuBastian, que permitió filmar e identificar las interacciones biológicas en un montículo de carbonato a unos 435 metros de profundidad.
El estudio fue realizado por un equipo internacional de investigadores de la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California San Diego y el Centro de Observación y Análisis del Océano Costero (COSTA-R) de la Universidad de Valparaíso en Chile. Entre los autores principales se encuentran la Dra. Lisa A. LevinDr., profesora emérita de Scripps, y el investigador Dr. Eulogio Hernán Soto Oyarzún de la Universidad de Valparaíso, quienes colideraron el análisis de los datos recolectados durante la misión. También participaron científicos de la Universidad de Aveiro en Portugal y la Universidad de Boston en Estados Unidos. El apoyo logístico y tecnológico fue proporcionado por el Schmidt Ocean Institute, que facilitó el buque de investigación Falkor (too) y su avanzado ROV para la exploración submarina. Además, el trabajo contó con la colaboración de especialistas en taxonomía que ayudaron a identificar especies asociadas como el cangrejo araña Libidoclaea granaria, fundamental en la dinámica del ecosistema.
El hallazgo tuvo lugar en un montículo de carbonato ubicado aproximadamente a 18 kilómetros de la costa de El Quisco, una localidad situada a unos 85 kilómetros al sur de Valparaíso, en la zona central de Chile. Las coordenadas geográficas precisas del sitio son 33.3716° S y 71.8931° W (Ver ubicación en Google Maps), situándose en una zona del fondo marino a una profundidad de entre 434 y 438 metros. Esta área se encuentra en una región de intensa actividad pesquera, evidenciada por la presencia frecuente de redes, boyas y líneas de pesca perdidas en el lecho marino circundante observado durante las inmersiones. Aunque el equipo exploró otros once montículos similares en la cercanía, la gran congregación de congrios se concentró casi exclusivamente en esta estructura masiva, que mide 37 por 24 metros de ancho y alcanza una altura aproximada de 7 metros. El sitio representa una conexión crítica entre los recursos pesqueros y los hábitats geoquímicos únicos del margen continental chileno.
Las observaciones clave se realizaron durante una expedición oceanográfica llevada a cabo en octubre de 2024. Específicamente, los censos de los congrios colorados se efectuaron durante dos inmersiones consecutivas del ROV SuBastian los días 17 y 18 de octubre de 2024. Una de las observaciones más reveladoras ocurrió durante una inmersión a medianoche, donde se captaron imágenes de interacciones entre los peces y cangrejos araña, sugiriendo actividades nocturnas de limpieza de parásitos. Aunque los primeros indicios de fauna asociada a filtraciones de metano en El Quisco se remontan a 2007 mediante capturas incidentales de arrastre, y se realizaron muestreos sin visualización en 2010, esta misión de 2024 marca la primera vez que se obtienen imágenes directas y videos del ecosistema en su estado natural. La publicación detallada de estos hallazgos científicos en la revista especializada Ecology se produjo oficialmente el 18 de octubre de 2025, proporcionando la base académica para futuras gestiones de conservación.
Este descubrimiento es fundamental porque demuestra que las filtraciones de metano no son ecosistemas aislados, sino que actúan como hábitats críticos para especies de alto interés comercial. El congrio colorado es una pieza clave de la economía pesquera artesanal en Chile, con capturas que superaron las 2.000 toneladas en 2022, pero actualmente enfrenta una presión de sobreexplotación significativa. Estudios previos indican que el 75 % de las capturas corresponden a individuos que aún no han alcanzado la madurez sexual, lo que pone en riesgo la sostenibilidad del recurso a largo plazo. Identificar estos sitios de congregación permite a los científicos y gestores pesqueros proponer medidas de protección espacialmente explícitas para salvaguardar la especie. Además, el hallazgo expande el conocimiento sobre la biodiversidad del mar profundo y subraya cómo los servicios ecosistémicos de las filtraciones, como el soporte de biomasa, están directamente vinculados a la seguridad alimentaria y la economía costera.
La investigación busca fundamentar la creación de nuevas estrategias de gestión, sugiriendo que sitios como el de El Quisco deberían ser considerados para su designación como Áreas Marinas Protegidas (AMP). El objetivo principal es proteger hábitats que podrían funcionar como refugios frente a la depredación, zonas de alimentación o incluso sitios de agregación para el desove de la especie. En otras regiones del mundo, como las costas de Canadá y Estados Unidos, las filtraciones de metano ya han sido reconocidas como "Hábitats de Peces Esenciales", lo que limita las actividades extractivas dañinas en su entorno. Documentar la presencia del congrio colorado en estos ambientes proporciona la evidencia científica necesaria para que el gobierno chileno implemente medidas de protección similares. Además, el estudio abre nuevas líneas de investigación sobre cómo estas zonas quimiosintéticas influyen en la genética de las poblaciones de peces y cómo sostienen indirectamente las redes tróficas marinas de mayor escala regional.
El hallazgo fue el resultado de una estrategia de exploración multidisciplinaria que combinó geología, cartografía y biología marina. Inicialmente, el equipo utilizó el sonar multihaz y el perfilado de subfondo del buque para detectar anomalías acústicas y montículos de carbonato en el lecho marino que indicaran filtraciones activas de metano. Una vez identificados los objetivos, se desplegó el ROV SuBastian, equipado con cámaras de alta definición, para realizar inspecciones visuales detalladas. Al llegar al montículo principal, los científicos quedaron asombrados por la magnitud de los arbustos de gusanos de tubo, pero no fue hasta un análisis visual minucioso que detectaron las cabezas de los congrios asomando entre los tubos. Para confirmar la densidad de la población, se realizaron conteos precisos a partir de grabaciones de video de inmersiones en días sucesivos. La observación de comportamientos específicos, como el nado hacia atrás y la interacción simbiótica con cangrejos para la limpieza de parásitos, proporcionó los datos cualitativos necesarios para describir esta nueva asociación ecológica.
Los investigadores subrayan la relevancia de este ecosistema para la resiliencia del océano profundo. Lisa Levin manifiesta que: "Nuestros hallazgos muestran que estas filtraciones no son solo el hogar de comunidades de criaturas oscuras que están aisladas del resto del mar profundo. También son importantes para las especies de pesca comercial y pueden estar mucho más conectadas con el resto del océano de lo que uno podría esperar". Por su parte, el experto chileno Soto Oyarzún indica que: "La presencia de este importante recurso pesquero en un ecosistema de filtración de metano cercano a la costa, donde enfrenta presiones por la pesca y la contaminación, nos obliga a pensar en medidas para proteger y conservar estos hábitats". Ambos autores concuerdan en que la brevedad de la expedición implica que aún queda mucho por descubrir sobre los ciclos estacionales en el sitio. La comunidad científica sugiere que estas zonas podrían actuar como guarderías naturales o puntos de desintoxicación, donde la absorción de sulfuro por los gusanos de tubo crea un ambiente más saludable para los peces.
El equipo de investigación enfatiza la necesidad urgente de retornar al sitio para realizar estudios a largo plazo que permitan comprender la dinámica temporal de estas congregaciones. Futuras misiones deberían investigar si estos sitios representan áreas de desove estacionales, refugios permanentes o estaciones de limpieza de parásitos recurrentes. Existe un interés científico particular en determinar si el congrio colorado consume directamente organismos quimiosintéticos o si su presencia es meramente estructural y defensiva para evitar la pesca de arrastre. Además, los expertos recomiendan extender la exploración a otros márgenes continentales para verificar si este patrón se repite en otras pesquerías comerciales. A nivel político, los datos recolectados servirán de base para las discusiones sobre la gestión de la pesquería del congrio en Chile, impulsando potencialmente la adopción de innovaciones en artes de pesca y planes de repoblación que integren la protección de estos hábitats profundos recién descubiertos como parte esencial del ciclo de vida.
El descubrimiento de congregaciones masivas de Genypterus chilensis en las filtraciones de metano de El Quisco marca un hito en la oceanografía biológica de la región. Este hallazgo no solo desafía la visión tradicional de las filtraciones como ecosistemas periféricos, sino que las sitúa en el centro de la estrategia de conservación marina de Chile. La interacción entre el congrio colorado y los gusanos de tubo resalta la complejidad de las redes tróficas del mar profundo y la interdependencia entre la geología submarina y la biodiversidad comercial. Ante la amenaza de la sobrepesca y el cambio climático, proteger estos oasis de vida es imperativo para asegurar la recuperación de las poblaciones de congrio y la salud del ecosistema bentónico. La ciencia ha cumplido con documentar esta maravilla natural; ahora corresponde a las autoridades y la sociedad civil actuar para preservar estos santuarios de las profundidades para las futuras generaciones que valoran este recurso icónico de la gastronomía y cultura chilena.
Equipo Investigadores
Lisa A. Levin
- Scripps de Oceanografía de la Universidad de California San Diego
Eulogio Soto
- Centro de Observación y Análisis del Océano Costero (COSTA-R) de la Universidad de Valparaíso
Yerko Castillo
- Centro de Observación y Análisis del Océano Costero (COSTA-R) de la Universidad de Valparaíso
Patricia Esquete
- Departamento de Biología. Universidas de Aveiro
Jeffrey Marlow
- Universidad de Boston
