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El bosque mediterráneo chileno se encuentra al borde del colapso ecológico

AICA
Autor
Arturo Rubio-Torres
Fecha del artículo
January 6, 2026
El bosque mediterráneo chileno se encuentra al borde del colapso ecológico | AICA
Diego A. Cueto Muñoz, Ingeniero en Recursos Naturales de la Universidad de Chile

Diego A. Cueto Muñoz <===> Fotografía: Lab Bioma USACH

Riesgo de colapso en el bosque esclerófilo por cambio climático y actividad humana

Un análisis integral revela que el 39,8 % del ecosistema mediterráneo ha alcanzado un punto crítico de pérdida de resiliencia.

Una investigación académica profunda ha determinado que el bosque mediterráneo chileno, también conocido como bosque esclerófilo, se encuentra en un estado de vulnerabilidad extrema, con casi el 40 % de su masa forestal bajo un índice de riesgo alto o muy alto. El hallazgo principal, liderado por investigadores de la Universidad de Chile y la Universidad de Santiago (USACH), señala que este ecosistema está alcanzando un tipping point (punto de inflexión), especialmente en su límite norte, donde ha perdido la capacidad de recuperar su estructura original de forma autónoma. La metodología integró variables climáticas severas, como la sequía y el aumento de temperatura, con el análisis del cambio de uso de suelo provocado por la actividad humana, sentando un precedente crítico para la conservación biológica en Chile.

¿Qué sucedió en términos de hallazgos biológicos? El descubrimiento central de esta investigación es la identificación de un colapso inminente en la estructura del bosque mediterráneo, donde el 39,8 % de las masas forestales evaluadas presentan un riesgo crítico de desaparición. Los científicos observaron que el ecosistema está transitando de un bosque denso hacia formaciones de matorral más degradadas, un proceso que denota una pérdida sustancial de resiliencia ecológica. Este fenómeno implica que el bosque ha superado su umbral de recuperación natural, entrando en un estado de inestabilidad donde ya no puede sostener su cobertura original frente a las presiones externas. Este retroceso estructural no es solo una pérdida de biomasa, sino una alteración profunda del equilibrio biológico que ha caracterizado a la zona central de Chile durante milenios, poniendo en jaque la biodiversidad local.

¿Quiénes son los actores académicos e institucionales? Este estudio fue liderado por Diego A. Cueto Muñoz, egresado de Ingeniería en Recursos Naturales de la Universidad de Chile, específicamente de la Facultad de Ciencias Agronómicas. La investigación se desarrolló en colaboración directa con el Laboratorio de Biodiversidad y Medio Ambiente de la Universidad de Santiago de Chile (USACH), bajo la dirección del Dr. Alberto José Alaniz Baeza. El equipo multidisciplinario también contó con la participación de destacados expertos como Claudia Hidalgo-Corrotea, Pablo Mario Vergara Egert, Dr. Mario Andrés Carvajal León y Alexis Barrios-Saravia. Esta alianza interuniversitaria permitió un enfoque robusto que combinó la ingeniería en recursos naturales con el análisis espacial y biológico avanzado, consolidando un marco de trabajo de alta autoridad científica y rigor metodológico para el estudio del patrimonio natural chileno.

¿Cuál es el contexto geográfico y ecosistémico del estudio? La investigación abarcó la extensa distribución del bosque esclerófilo en Chile, el cual se sitúa geográficamente entre la Región de Coquimbo y la Región de la Araucanía. Este ecosistema es único y se identifica por la presencia de especies emblemáticas como el litre, peumo, quillay, mitique y colliguay. No obstante, el estudio pone un énfasis crítico en el extremo norte de esta distribución, donde las condiciones de aridez son más pronunciadas y el avance de la degradación es más evidente. En estas latitudes septentrionales, el bosque mediterráneo actúa como una barrera natural contra la desertificación., lo que hace que su potencial colapso en estas áreas específicas tenga consecuencias ambientales mucho más severas que en el centro-sur de su rango de distribución.

¿En qué periodo se desarrolló y publicó esta investigación? Los resultados de este análisis exhaustivo fueron difundidos y publicados formalmente hacia finales de agosto de 2025 y principios de 2026. La investigación consideró diversos periodos temporales para evaluar de manera comparativa el cambio de uso de suelo y la evolución de las variables climáticas, permitiendo a los científicos rastrear la degradación progresiva del bosque a lo largo de los últimos años de megasequía en Chile. El estudio, titulado originalmente en inglés como "Chilean Mediterranean forest on the verge of collapse? Evidence from a comprehensive risk analysis", surge en un momento crucial donde los planes de restauración de paisaje y las metas de carbono neutralidad están en el centro del debate académico y político nacional.

¿Cuál es la relevancia científica y la brecha de conocimiento que aborda? La importancia de este trabajo radica en que proporciona evidencia cuantitativa sobre el tipping point del bosque esclerófilo, un concepto que hasta ahora era mayoritariamente teórico en el contexto chileno. Al determinar que casi el 40 % del bosque está en riesgo alto, la investigación llena un vacío crítico de información sobre el estado real de salud de un hotspot de biodiversidad mundial. El estudio es fundamental porque vincula directamente la pérdida de estructura forestal con la incapacidad del ecosistema para proveer servicios esenciales, advirtiendo que la degradación actual no es un proceso reversible de forma natural. Esto cambia el paradigma de conservación, sugiriendo que la protección pasiva ya no es suficiente para asegurar la supervivencia de estos bosques.

¿Cuáles son las aplicaciones potenciales e impactos en la sociedad? Los hallazgos tienen implicaciones directas en la provisión de servicios ecosistémicos, tales como la regulación de la temperatura, la administración de los ciclos del agua y la provisión de leña para comunidades locales. El colapso del bosque mediterráneo podría exacerbar las inundaciones debido a la pérdida de cobertura vegetal que absorbe el agua lluvia, y aumentar la severidad de las sequías. En términos sociales, afecta la trashumancia en zonas como la Región de Coquimbo, donde los animales podrían quedarse sin forraje, impactando tradiciones culturales y la economía de subsistencia. Por tanto, los datos sirven para orientar políticas públicas de ordenamiento territorial y planes de emergencia climática que busquen mitigar desastres naturales y proteger la seguridad hídrica y alimentaria de la población.

¿Qué metodología y técnicas se utilizaron en la investigación? Para alcanzar estos resultados, el equipo liderado por Diego Cueto empleó un enfoque de análisis integral de riesgos basado en tres dimensiones principales. Primero, analizaron variables climáticas críticas, específicamente el aumento de la temperatura y la persistencia de la sequía, evaluando la respuesta fisiológica y estructural del bosque a estas condiciones adversas. Segundo, cuantificaron el impacto humano mediante la estimación del Cambio de Uso y Cobertura del Suelo (LUCC) entre diferentes periodos, lo que permitió identificar cómo la expansión agrícola y la degradación han fragmentado el hábitat. Finalmente, integraron estos datos para calcular un índice de riesgo que clasifica las masas forestales desde niveles bajos hasta muy altos, permitiendo una visualización precisa de las zonas donde la resiliencia ha sido superada.

¿Cuál es la interpretación de los autores sobre los resultados? Los investigadores subrayan que el bosque ha perdido su vigorosidad estructural, lo que disminuye drásticamente su funcionalidad biológica. Se hace énfasis en que la situación es heterogénea: mientras en el norte predomina el impacto del cambio climático, en la zona central la principal amenaza es la expansión de la frontera agrícola. Cueto Muñoz manifiesta que: "El bosque mediterráneo está alcanzando un punto que se llama, en términos científicos, el tipping point, que es un punto en el que el bosque pierde su resiliencia para volver a obtener, por sí mismo, la cobertura y estructura original que tenía dicho bosque. Creemos que de forma autónoma sería muy difícil que se pueda recuperar, ahí tendrían que venir intervenciones humanas".

¿Cuáles son las líneas futuras y los próximos pasos? El futuro del bosque mediterráneo chileno depende ahora de la implementación efectiva de intervenciones humanas dirigidas y políticas públicas rigurosas. Los investigadores sugieren que los planes de restauración de paisaje del gobierno, que incluyen la reforestación con especies nativas y las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), son pasos esenciales pero que deben acelerarse. Existe un desafío complejo en la zona central: equilibrar la necesidad de producción de alimentos con la preservación de los ecosistemas remanentes. Las futuras líneas de investigación deberán enfocarse en el monitoreo en tiempo real de estas zonas críticas para evaluar si las medidas de restauración logran revertir la tendencia hacia el estado de matorral o si el colapso continuará avanzando hacia el sur.

¿Cuál es la síntesis final y la visión a largo plazo? En conclusión, el estudio revela una realidad alarmante: el bosque mediterráneo chileno, pilar de la biodiversidad y la estabilidad climática en Chile central, se encuentra fracturado y al borde de un cambio irreversible. La transición hacia ecosistemas más degradados no es solo una preocupación biológica, sino un problema transversal y social que amenaza la cultura y la supervivencia de comunidades rurales. La perspectiva científica a largo plazo indica que, sin una acción coordinada que combine la restauración ecológica activa con una regulación estricta del cambio de uso de suelo, Chile podría perder uno de sus ecosistemas más resilientes e icónicos. La ciencia ha identificado el tipping point; ahora, la gestión política y social determinará si el bosque esclerófilo sobrevive al siglo XXI.

Equipo de Investigadores

  • Diego A. Cueto

    • Facultad de Ciencias Forestales y de la Conservación de la Naturaleza, Universidad de Chile

    Departamento de Gestión Agraria, Facultad Tecnológica, Universidad de Santiago de Chile

  • Alberto J. Alaniz

    • Departamento de Gestión Agraria, Facultad Tecnológica, Universidad de Santiago de Chile
  • Claudia Hidalgo-Corrotea

    • Departamento de Gestión Agraria, Facultad Tecnológica, Universidad de Santiago de Chile
  • Pablo M. Vergara

    • Departamento de Gestión Agraria, Facultad Tecnológica, Universidad de Santiago de Chile
  • Mario A. Carvajal

    • Departamento de Gestión Agraria, Facultad Tecnológica, Universidad de Santiago de Chile
  • Alexis Barrios-Saravia

    • Departamento de Ingeniería Geoespacial y Ambiental, Facultad de Ingeniería, Universidad de Santiago de Chile

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