
Mg. María Bernardita Pilquinao Pilquinao <===> Fotografía: ULAGOS
Desigualdades en salud: ¿Quién puede elegir vivir sano?
La promoción de salud: ¿Estilos de vida o estructuras? Análisis de la incoherencia institucional ante factores urgentes
La investigación fenomenológica en el sur de Chile ha revelado que la matriz teórica discursiva de la institucionalidad sanitaria intenta acercar los problemas de salud a un marco social amplio, pero sus acciones cotidianas exhiben un fuerte sesgo biomédico y hospitalocéntrico. Este enfoque homogeneizado y verticalizado, sujeto a metas de rendimiento y producción estadística, coloniza el verdadero espíritu de la promoción de salud. Al focalizarse casi exclusivamente en el autocuidado y la voluntad para la ingesta calórica y el ejercicio, el sistema desatiende los determinantes sociales de la salud más críticos. La posibilidad de una salud adecuada se encuentra significativamente estructurada por factores urgentes como la discriminación, el racismo, la precariedad laboral y los procesos extractivistas en los territorios, desmintiendo la simplista idea de la libre elección.
La investigación demostró que las intervenciones de promoción y prevención se desarrollan en un contexto de priorización asistencial que niega en la práctica el Modelo de Atención Integral de Salud (MAIS), observándose una disociación entre lo declarado y lo ejecutado. El análisis, basado en la interpretación de datos de equipos clínicos y usuarios, identificó que la programación institucional está enfocada en actividades que retribuyen un rendimiento estadístico, conceptualizado internamente como un "estímulo perverso”. Esta obsesión por los indicadores (el check list de determinadas pautas de evaluación) desplaza el foco del ser humano y relega a un segundo plano las acciones de salud situadas y con pertinencia territorial. En palabras de los participantes: Grupo de discusión 007 Usuarias y usuarios de la provincia de Chiloé: "En realidad es un simulacro ... un simulacro, porque en verdad no es una verdadera participación". El modelo prioriza la producción biomédica sobre la integralidad de las necesidades comunitarias.
El estudio fue liderado por el Dr. Claudio Esteban Merino Jara, investigador del Centro de Estudios del Desarrollo Regional y Políticas Públicas (CEDER) de la Universidad de Los Lagos, y coescrito por Mg. Alejandra Inés Leighton Naranjo, Mg. Bernardita Pilquinao Pilquinao y Valeria Bahamonde Harvez. La metodología se centró en la experiencia de equipos de salud y usuarias y usuarios de la red asistencial de la Región de Los Lagos, empleando grupos de discusión y entrevistas semiestructuradas como técnicas de recolección de datos. La investigación se sustentó teóricamente en el campo de la salud colectiva, entendido como procesos que abordan lo social como producción de saberes. Además, se aplicó el enfoque de la interseccionalidad para problematizar los mecanismos y prácticas que generan marcadores de desigualdad e injusticias naturalizadas, proveyendo una lente crítica para el análisis de las inequidades sociales.
El trabajo de campo tuvo lugar en la Región de Los Lagos, abarcando sus cuatro provincias: Osorno, Llanquihue, Chiloé y Palena. Esta área geográfica se seleccionó por su marcada heterogeneidad territorial, que va desde contextos insulares a zonas con alta ruralidad y aislamiento. La relevancia del dónde radica en que es un espacio de intensa acumulación extractivismo, donde el sistema productivo (salmonicultura, monocultivo, proyectos energéticos), ha configurado
El artículo de investigación, titulado ¿Quiénes pueden elegir vivir sano? Desigualdades sociales y sus tensiones en salud, fue publicado en el volumen 35, número 1 de la revista científica internacional CUHSO en julio de 2025. La recopilación de datos, que incluyó 10 grupos de discusión y 23 entrevistas, se llevó a cabo en las cuatro provincias de la Región de Los Lagos. El proceso investigativo recibió el financiamiento del Proyecto Fondecyt de iniciación 11220857 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) de Chile, demostrando su relevancia para la agenda científica nacional. Es destacable que, previo a la publicación, se realizaron cinco actividades de socialización y adecuación de resultados en las comunas de Osorno, Puerto Montt, Castro, Curaco de Vélez y Futaleufú en octubre de 2023, asegurando la legitimidad y pertinencia territorial de los hallazgos con la comunidad académica y los actores locales.
La importancia de este análisis radica en que confronta el modelo médico hegemónico chileno, que reduce la salud a una sintomatología corporal, frente a la realidad de las comunidades que perciben la salud como tranquilidad y derecho humano esencial. Al evidenciar que las desigualdades sociales —como el acceso precario al agua o la violencia de género vinculada al trabajo extractivista, —son las condicionantes más gravitantes para el proceso salud-enfermedad, el estudio exige un cambio paradigmático. Los autores proponen la urgente reevaluación de las estrategias de políticas de promoción de salud, instando a los equipos clínicos a ir más allá del abordaje sintomático y a enfocarse en las causas de las causas. Este trabajo ofrece herramientas teóricas y empíricas para avanzar en una equidad sanitaria que reconozca la interdependencia entre la vida humana, la vida no humana y el ambiente.
El objetivo central del estudio fue desentrañar la dinámica y la pertinencia territorial de las intervenciones de promoción y prevención en salud en un contexto de acentuadas desigualdades sociales en la Región de Los Lagos. La investigación se propuso específicamente analizar cómo las directrices ministeriales logran adaptarse a las inequidades y factores estructurales que configuran la salud colectiva de las personas. Al situar su matriz teórica en el campo de la salud colectiva, el equipo investigador se diferencia de la salud pública tradicional, que tiende a privilegiar el rol del Estado. Así, el propósito final es contribuir a una reestructuración institucional que permita que las estrategias de salud se alineen con modelos más participativos e intersectoriales, cuestionando la tendencia a intervenir solo sobre los síntomas y no sobre las causas de las causas de la enfermedad.
El estudio se implementó a través de una metodología descriptivo-fenomenológica, lo que permitió aproximarse a las experiencias vividas por los sujetos participantes respecto de las intervenciones sanitarias. Para la recolección de datos, se utilizaron diez grupos de discusión, conformados por funcionarios de salud y dirigentes de organizaciones sociales, y veintitrés entrevistas semiestructuradas para profundizar en las subjetividades de usuarios y equipo clínico. El rigor metodológico incluyó un diseño cuidadoso para garantizar la homogeneidad y simetría en los grupos, evitando así la cooptación o dominación de los discursos. Además, la interpretación de los datos consideró elementos del análisis del discurso, clave para desentrañar el entramado social, las identidades y los conflictos implícitos en las prácticas sanitarias contextualizadas.
Los investigadores ofrecen una perspectiva crítica sobre la incoherencia institucional en materia de salud pública. El Dr. Merino Jara explica que el énfasis de la promoción en estilos de vida saludables margina dimensiones urgentes como el acceso al agua y los territorios degradados ambientalmente. Sobre el rol del equipo, Bernardita Pilquinao Pilquinao reflexiona que: "observar el liderazgo de las mujeres en la comunidad... me hace reflexionar respecto de la vivencia de las inequidades y desigualdades sociales en salud". Por su parte, Bahamonde Harvez destaca su aporte en la integración del enfoque teórico-metodológico de la salud colectiva con una perspectiva de género. La antropóloga Alejandra Leighton Naranjo subraya la relevancia de la investigación situada para confrontar aspectos teóricos con la realidad del trabajo de campo, logrando un acercamiento crítico e integral.
A partir de los hallazgos, el equipo propone una agenda de trabajo ineludible que exige una reevaluación de las políticas de promoción de salud y sus ámbitos de acción, considerando las cambiantes realidades sanitarias. Es crucial que los equipos de salud desarrollen procesos relacionales que les permitan conocer la cultura y las realidades de sus comunidades. Deben centrar su enfoque en los problemas más apremiantes, identificando las determinantes sociales de la salud y actuando sobre las causas de las causas, en lugar de solo los síntomas. Los autores enfatizan que, si bien la resolución estructural requiere acciones intersectoriales y participativas, siempre existen posibilidades locales para mejorar las condiciones de vida y avanzar hacia la equidad sanitaria, incluyendo el resguardo del medio ambiente y los entornos.
En síntesis, el estudio revela una profunda disociación en la institucionalidad sanitaria chilena, donde el discurso de equidad y determinantes sociales de la salud se ve neutralizado por un sistema operativo enfoque biomédico centrado en la estandarización y el cumplimiento estadístico. La capacidad de las personas de la Región de Los Lagos para elegir vivir sano está significativamente predeterminada por factores urgentes como la discriminación, el extractivismo y la territorios degradados ambientalmente, excediendo los márgenes de la voluntad para la ingesta calórica y el ejercicio. Este hallazgo interpela directamente al modelo médico hegemónico, obligando a reubicar la promoción de salud fuera de la esfera exclusiva del autocuidado para abordarla como un derecho humano ligado inherentemente a la tranquilidad, la justicia social y la interdependencia con el ambiente.
Equipo de Investigadores
Claudio Merino Jara
- Universidad de Los Lagos
Alejandra Leighton Naranjo
- Investigadora independiente
Bernardita Pilquinao Pilquinao
- Universidad de Los Lagos
Valeria Bahamonde Harvez
- Universidad de Los Lagos
