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Biota del Triásico Superior en el Suroeste de Gondwana

AICA
Autor
Arturo Rubio-Torres
Fecha del artículo
April 7, 2026
Biota del Triásico Superior en el Suroeste de Gondwana | AICA
Dr. Ferdinand Philippe Moisan Tapia, académico Universidad de Atacama

Dr. Ferdinand Philippe Moisan Tapia <===> Fotografía: UDA

El Mono Formation: Clave del Triásico Superior en Gondwana

Reconstrucción de un ecosistema de rift lacustre en el Atacama

Descubrimiento de un Gondwana del Triásico en Chile revela la recuperación de ecosistema tras la mayor extinción masiva de la Tierra.. La Formación El Mono, ubicada en el desierto de Atacama, se presenta como un recuperación de ecosistemas1 depositado durante las etapas iniciales de la fragmentación de Gondwana, preservando una Biota excepcionalmente diversa que abarca desde plantas y delicados insectos hasta tiburones de agua dulce. El estudio, liderado por el Dr. Diego Ignacio Volosky Medina de la Universidad de Jena, documenta una cadena trófica completa en el margen suroeste de Gondwana, proporcionando una visión poco común de un paleoecosistema del hemisferio sur. Gracias a condiciones anóxicas y sedimentos de grano fino, los fósiles conservan estructuras frágiles como alas de insectos e impresiones de piel en peces, lo que justifica su designación formal como Konservat-Lagerstätte. Este hallazgo es fundamental para comprender los patrones de diversificación biótica durante la Revolución Lacustre del Mesozoico

Un equipo internacional de científicos ha descrito y publicado el hallazgo de la comunidad fósil continental más completa y diversa registrada hasta ahora en el suroeste de Gondwana, específicamente en la Formación El Mono, Chile. La investigación revela un ecosistema lacustre del Triásico Superior que contiene macroflora, insectos, crustáceos, bivalvos, peces óseos y tiburones hibodontiformes. Lo más destacado es el descubrimiento de grupos bióticos anteriormente desconocidos o escasamente documentados en el registro geológico chileno, como los insectos y la ictiofauna articulada. La calidad de la preservación es tal que se han recuperado órganos reproductores de plantas y esqueletos de peces con impresiones de tejidos blandos. Este estudio integra análisis estratigráficos y paleontológicos para reconstruir una cadena trófica completa, marcando un hito en la paleontología de la región al permitir el estudio de interacciones ecológicas complejas que ocurrieron hace más de 200 millones de años.

La investigación fue dirigida por Diego Volosky, investigador de la Universidad Friedrich Schiller de Jena, Alemania, en colaboración con un grupo multidisciplinario de más de diez instituciones de Chile, Alemania y Argentina. Entre los participantes clave se encuentran la Dra. Olga Schmitz, micropaleontóloga de la Universidad de Jena y del Instituto Max Planck de Geoantropología, experta en la preparación de microfósiles, y el Dr. Peter F. Frenzel, jefe del grupo de Paleontología de la Universidad de Jena. Por la parte chilena, destaca la participación activa de la Universidad de Atacama y la Universidad de Concepción. El equipo también contó con la asistencia de la Corporación Minera Kinross y el apoyo de la Comunidad Indígena Colla, lo que facilitó el acceso a los sitios de estudio en el desierto de Atacama. Este esfuerzo conjunto ha permitido una revisión exhaustiva de la biota de la región bajo estándares científicos internacionales.

El descubrimiento se localiza en la Cordillera de Domeyko, aproximadamente a 120 kilómetros al este de Copiapó, en la Región de Atacama, al norte de Chile. El estudio se centró en tres localidades estratigráficas clave: la Mina La Coipa, la Quebrada La Pelada y la Quebrada El Peñón. Geológicamente, estas áreas representan el depocentro lacustrino de una cuenca de rift activa durante la ruptura inicial de Gondwana. Mientras que la Mina La Coipa expone facies de lagos profundos con lutitas negras laminadas, las otras dos quebradas muestran ambientes más someros y de transición. El entorno estructural, influenciado por el Sistema de Fallas de Domeyko, fue determinante para crear las cuencas donde se depositaron los sedimentos y se preservó la vida bajo condiciones de baja energía y ausencia de oxígeno en el fondo del lago.

La biota descrita habitó el margen de Gondwana durante el Triásico Superior, estimándose tentativamente una edad Carniense (hace unos 237 a 227 millones de años). Esta datación se apoya en la presencia de flora dominada por el género Dicroidium y crustáceos como Menucoestheria terneraensis, típicos de las asociaciones gondwánicas de esa época. Los estudios de campo y las expediciones recientes que permitieron estos hallazgos culminaron con la publicación de los resultados en diciembre de 2025. El Triásico Superior fue un periodo crítico de modernización de los ecosistemas tras la extinción masiva del Pérmico, el evento de extinción más grande en la historia de la Tierra. La investigación actual busca establecer un marco geocronológico más preciso mediante futuras dataciones radiométricas de circones en capas de ceniza volcánica intercaladas en la secuencia.

La importancia de este hallazgo reside en que ofrece una ventana inusual a la recuperación de la vida continental después de la crisis biótica del final del Paleozoico. Según los investigadores, este sitio permite entender los patrones a largo plazo de la recuperación de ecosistemas en el hemisferio sur, una región cuyos registros fósiles del Triásico han estado históricamente sesgados hacia las plantas. El descubrimiento de una cadena trófica completa, desde productores terrestres hasta depredadores acuáticos tope como los tiburones hibodontes, es extremadamente raro para fósiles de esta antigüedad. Además, la propuesta de un nuevo Konservat-Lagerstätte en Chile posiciona a la Formación El Mono como un referente mundial para el estudio de la preservación excepcional de tejidos delicados, permitiendo comparaciones precisas con otras cuencas famosas de Gondwana en Argentina, Sudáfrica y Australia.

Estos datos son fundamentales para realizar análisis de cuencas y reconstrucciones paleoclimáticas precisas de la etapa de fragmentación de Gondwana. La presencia de microfósiles como los ostrácodos, preparados y analizados por la Dra. Olga Schmitz, servirá para obtener información detallada sobre la química del agua y las variaciones climáticas locales de hace millones de años. Asimismo, la identificación de interacciones planta-insecto, como las marcas de herbivoría en hojas de Dicroidium, permite rastrear la expansión de los herbívoros modernos durante la Revolución Lacustre del Mesozoico. En términos geológicos, la Formación El Mono sirve como un indicador bioestratigráfico vital para correlacionar las unidades continentales chilenas con sistemas coetáneos en el resto de Sudamérica, mejorando nuestra comprensión de cómo la vida reaccionó ante cambios ambientales globales masivos durante el Mesozoico inicial.

El proceso involucró el levantamiento de secciones estratigráficas y el muestreo sistemático cama por cama en el desierto de Atacama. Los fósiles fueron preparados manualmente y examinados con microscopía digital avanzada en la Universidad de Jena y la Universidad de Atacama. La preservación excepcional ocurrió gracias a las condiciones de fondo del lago: sedimentos muy finos y un ambiente bajo en oxígeno que protegieron los restos orgánicos de la putrefacción rápida y de los carroñeros. Se identificaron laminaciones de tipo varve, que son capas milimétricas que reflejan variaciones estacionales en el aporte de sedimentos. Durante las estaciones lluviosas, los flujos transportaban material terrestre (plantas e insectos) hacia el centro del lago, donde se depositaban en aguas tranquilas junto con la fauna acuática autóctona. Esta combinación de factores tafonómicos permitió que incluso esqueletos articulados de peces se mantuvieran intactos hasta su descubrimiento.

Los expertos destacan que este hallazgo es solo el comienzo de un proyecto de investigación mucho mayor. Volosky Medina enfatiza que las: "Comunidades fósiles tan completas y diversas son raras, especialmente dada la edad de los fósiles. Este descubrimiento ofrece una visión inusual de un paleoecosistema del hemisferio sur". Por su parte, la Dra. Olga Schmitz resalta la oportunidad científica: "Con mi experiencia en la preparación de microfósiles, pude ayudar a extraer ostrácodos de las muestras de roca, los cuales queremos examinar con más detalle en un estudio posterior". Finalmente, el Dr. Peter Frenzel enfatiza la relevancia del equipo destacando que los resultados publicados ahora son solo el comienzo. El equipo se concentrará próximamente en refinar las reconstrucciones paleoecológicas e identificar más a fondo los fósiles encontrados. Estas declaraciones subrayan la autoridad científica y el potencial futuro de la Formación El Mono.

El objetivo inmediato del equipo internacional es profundizar en las reconstrucciones paleoecológicas y en la identificación taxonómica detallada de los nuevos grupos encontrados, especialmente insectos y peces. Se planean futuras campañas de campo para realizar excavaciones sistemáticas que permitan descubrir componentes aún no documentados del ecosistema, como depredadores terrestres o algas acuáticas. Una prioridad científica será el uso de geocronología de uranio-plomo en circones ígneos y detríticos para establecer una edad absoluta y precisa de la unidad, resolviendo las incertidumbres bioestratigráficas actuales. Además, los estudios de los ostrácodos extraídos proporcionarán datos cuantitativos sobre la evolución de la química del agua en el lago de rift. Este esfuerzo continuo busca no solo describir especies, sino comprender cómo se reorganizaron los ecosistemas complejos en latitudes medias después de una crisis biótica global.

En conclusión, la Formación El Mono se ha consolidado como el registro más completo de un ecosistema continental del Triásico en Chile y un pilar para la paleontología de Gondwana. La calidad de sus fósiles y la diversidad de su Biota, que incluye por primera vez insectos y tiburones de agua dulce descritos para el país, justifican plenamente su estatus como un Gondwana. Este trabajo no solo enriquece el conocimiento taxonómico, sino que abre una ventana crítica para estudiar la resiliencia y recuperación de la vida tras eventos de extinción masiva en un mundo en transformación tectónica. La colaboración internacional entre instituciones de prestigio como la Universidad de Jena y la Universidad de Atacama asegura que este sitio seguirá proporcionando datos fundamentales sobre la Revolución Lacustre del Mesozoico. Mirando hacia el futuro, el desierto de Atacama se revela no solo como un paraje árido, sino como un archivo excepcional de la biodiversidad que precedió a la ruptura de los supercontinentes.

Equipo Investigadores

  • Diego Volosky

    • Institut für Geowissenschaften, Friedrich-Schiller Universität Jena
  • Philippe Moisan

    • Departamento de Química y Biología, Facultad de Ciencias Naturales, Universidad de Atacama
  • María Belén Lara

    • Departamento de Química y Biología, Facultad de Ciencias Naturales, Universidad de Atacama
    • Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL–CONICET–UNNE)
  • Joerg W. Schneider

    • Institut für Geologie, Technische Universität Bergakademie Freiberg
  • Frank Scholze

    • NaturHistorisches Museum Schloss Bertholdsburg
  • Mauricio Espinoza

    • Departamento de Ciencias de la Tierra, Facultad de Ciencias Químicas, Universidad de Concepción
  • Olga Schmitz

    • Institut für Geowissenschaften, Friedrich-Schiller Universität Jena
    • Department of Coevolution of Land Use and Urbanisation, Max-Planck-Institute of Geoanthropology
    • Institute of Geography, Friedrich-Schiller-University Jena
  • Maite Aguilar

    • Departamento de Ciencias de la Tierra, Facultad de Ciencias Químicas, Universidad de Concepción
  • Daniela Morales

    • Departamento de Ciencias de la Tierra, Facultad de Ciencias Químicas, Universidad de Concepción
  • Marcelo Flores

    • Departamento de Geología, Facultad de Ingeniería, Universidad de Atacama
  • Javier Contreras

    • Departamento de Geología, Facultad de Ingeniería, Universidad de Atacama
  • Peter F. Frenzel

    • Institut für Geowissenschaften, Friedrich-Schiller Universität Jena

Notas a pie de página

  • [1] Los rifts son zonas lineares donde la litosfera está siendo separada por divergencia y distensiones, producto de la separación de placas tectónicas y crecimiento simultáneo de las mismas. Los rift componen generalmente de varias fosas tectónicas anidadas y son un ejemplo de tectónica extensiona. Wikipedia ↩ Volver ↑↑

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