Un estudio en Nature revela cómo el ARN controla este 'interruptor' génico y abre nuevas vías terapéuticas.
Unificando una década de investigaciones a menudo contradictorias, un estudio de revisión publicado en la rrevista científica Nature Reviews Molecular Cell Biology establece un modelo integral sobre cómo el ARN regula la actividad catalítica del complejo PRC2, consolidando el papel del ARN no solo como un simple reclutador, sino como un regulador alostérico fundamental cuya conformación tridimensional dicta el silenciamiento génico. Esta perspectiva, liderada por investigadores chilenos en colaboración con la Harvard Medical School, resuelve un problema central en la epigenética y redefine la función del complejo PRC2 en la progresión del cáncer. Al proponer que la estructura del ARN funciona como un reóstato —un control de volumen para la actividad enzimática—, el trabajo abre vías sin precedentes para el diseño de terapias dirigidas que modulen específicamente esta interacción en patologías donde la regulación epigenética está alterada.
Se ha publicado un artículo científico de perspectiva que sintetiza y reinterpreta más de cien estudios previos para proponer un modelo unificado sobre la regulación del complejo PRC2. La investigación postula que los ARN largos no codificantes (lncRNA) son reguladores integrales en el ciclo de PRC2 sobre la cromatina, participando en su reclutamiento, la inducción de su actividad catalítica y su posterior evicción. El estudio utiliza el modelo de inactivación del cromosoma X por XIST y PRC2 para ilustrar cómo la dependencia de la conformación del ARN —metafóricamente descrita como "origamis microscópicos"— es crucial. Esta estructura tridimensional determina si el complejo se activa o se inhibe, resolviendo aparentes paradojas en la literatura científica. Este avance conceptual aclara los mecanismos de silenciamiento génico mediados por PRC2 y lncRNAs, transformando nuestra comprensión de la epigenética.
El estudio fue liderado por el Dr. Rodrigo Agustín Aguilar Maureira, investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Andrés Bello (UNAB), en una estrecha colaboración con su mentora y líder mundial en el campo, Dra. Jeannie T. Lee, del Departamento de Genética de la Harvard Medical School. El equipo de autores se completa con Michael Rosenberg y Vered Levy, también afiliados a Harvard. Esta colaboración internacional es el fruto de un trabajo que el Dr. Aguilar inició en 2018 como investigador postdoctoral en Harvard y que continuó desarrollando desde su regreso a Chile en 2020. La invitación de una revista del prestigio de Nature para escribir esta revisión es un claro reconocimiento a la investigación de alto nivel que se realiza desde Chile y subraya la importancia de las redes científicas globales para abordar problemas complejos en la biología molecular.
La investigación es un puente intelectual y geográfico entre Santiago de Chile y Boston, Estados Unidos. El trabajo se gestó en la Universidad Andrés Bello y la Harvard Medical School, dos instituciones de vanguardia que sostuvieron una colaboración continua durante cuatro años. El resultado de este esfuerzo fue aceptado y publicado en Nature Reviews Molecular Cell Biology, una de las revistas científicas más influyentes del mundo, situando el hallazgo en el epicentro del debate académico global. Este hecho no solo valida la calidad de la investigación, sino que también posiciona a Chile como un actor relevante en el campo de la epigenética, demostrando que la ciencia de frontera se construye hoy en redes colaborativas que trascienden las fronteras geográficas y consolidan el conocimiento a escala mundial.
El artículo fue publicado oficialmente el 30 de abril de 2025, culminando un riguroso proceso de investigación y revisión que se extendió por cuatro años. Esta línea de trabajo tiene sus raíces en 2018, cuando el Dr. Aguilar comenzó su investigación postdoctoral en Harvard. Un hito previo clave fue la publicación de un estudio en Nature en 2022, donde el mismo equipo fue pionero en el desarrollo de moléculas experimentales capaces de modular directamente la interacción PRC2-ARN. La publicación actual, por tanto, no es un evento aislado, sino la consolidación de años de avances experimentales y teóricos. Se anticipa que los primeros tratamientos clínicos derivados de este conocimiento podrían surgir en la próxima década, marcando un futuro cercano para la aplicación de estos descubrimientos.
La importancia de este hallazgo es monumental, ya que redefine un mecanismo fundamental del control genético con profundas implicancias terapéuticas de la interacción ARN-PRC2 en oncología. Al comprender cómo la estructura del ARN modula a PRC2, se abre la posibilidad de un diseño de moléculas para modular la interacción PRC2-ARN de manera ultraespecífica. En lugar de usar inhibidores que apagan completamente la enzima —afectando procesos celulares sanos—, se podrían crear terapias que solo bloqueen la interacción anómala en un tipo de tumor específico. Esto representa un salto hacia la medicina de precisión en la terapia contra el cáncer. Además, el modelo propuesto resuelve contradicciones en el campo y establece una base conceptual sólida para futuras investigaciones sobre el papel de los ARN largos no codificantes en el reclutamiento de PRC2 en otras enfermedades, como las malformaciones congénitas.
El propósito fundamental de esta investigación es catalizar un cambio de paradigma en el tratamiento de enfermedades complejas, avanzando hacia la farmacología epigenética de ultraprecisión. Las implicancias terapéuticas de la interacción ARN-PRC2 en oncología son la aplicación más inmediata y prometedora. En lugar de utilizar inhibidores que bloquean indiscriminadamente la actividad de PRC2 en todo el organismo, este conocimiento permite el diseño de moléculas para modular la interacción PRC2-ARN de manera específica. El objetivo es desarrollar terapias dirigidas a la epigenética que solo corrijan la interacción anómala que ocurre en un tumor particular, dejando intactas las funciones vitales del complejo en células sanas. Esto no solo podría aumentar drásticamente la eficacia de la terapia contra el cáncer, sino también reducir los efectos secundarios, ofreciendo una nueva esperanza para patologías actualmente intratables.
Este avance es el resultado de una sostenida colaboración internacional que se extendió por cuatro años, uniendo el Instituto de Ciencias Biomédicas de la UNAB en Chile con la prestigiosa Harvard Medical School. El Dr. Aguilar inició esta línea de investigación en 2018 durante su postdoctorado y la consolidó a su regreso a Chile en 2020. El proceso implicó un análisis exhaustivo y riguroso de más de cien artículos científicos para sintetizar datos a menudo dispersos o contradictorios. Un hito crucial fue un estudio previo de 2022, también publicado en Nature, donde el equipo fue pionero en desarrollar las primeras moléculas experimentales para modular esta interacción. La culminación fue una invitación directa de los editores de Nature Reviews Molecular Cell Biology para que los autores plasmaran su visión en esta revista científica, reconociendo su liderazgo en el campo.
La perspectiva de los autores, liderada por el Dr. Aguilar, subraya la trascendencia del hallazgo en múltiples niveles. El Dr. Aguilar Maureira establece que: “Los ARN y el complejo PRC2 son moléculas fundamentales que controlan si ciertos genes están activos o inactivos en nuestras células. Cuando esta regulación falla, pueden surgir condiciones como malformaciones congénitas o cáncer”. Esta falla regulatoria es precisamente lo que buscan corregir. Respecto a la aplicación clínica, señala Aguilar: “Si identificamos que en un tipo específico de tumor estas moléculas están actuando de forma anómala, podríamos diseñar terapias que bloqueen esa interacción sin afectar otras funciones vitales”. El valor de la colaboración también es un punto central. El Dr. Rodrigo Aguilar destaca: “Que una revista como Nature nos invitara a desarrollar esta revisión es un reconocimiento a la investigación de alto nivel que también se hace en Chile”.
El camino a seguir se bifurca en dos frentes paralelos: la investigación traslacional y la ciencia fundamental. En el ámbito clínico, el foco está puesto en perfeccionar las moléculas experimentales ya existentes, con la expectativa de iniciar los primeros tratamientos en humanos dentro de la próxima década. Este avance representa una evolución significativa más allá de los actuales inhibidores de EZH2 en terapia. En el frente de la ciencia básica, el desafío es aún mayor. Rodrigo Aguilar manifiesta que: “Muchas investigaciones aún se hacen con ARN aislados, pero dentro de las células estas moléculas tienen formas y comportamientos mucho más complejos. Cada nueva estructura o interacción que se revela abre más preguntas que respuestas, lo cual es parte de la belleza de la ciencia”. Esto implica desarrollar nuevas tecnologías para estudiar la estructura G-quadruplex en ARN y otras conformaciones in vivo, desentrañando por completo su rol en la biología celular.
En síntesis, este estudio no solo responde cómo el ARN regula la actividad catalítica del complejo PRC2, sino que establece un nuevo marco conceptual que unifica una década de investigaciones. Al proponer el modelo de "origami microscópico" del ARN como un reóstato que ajusta la función de PRC2, la investigación transforma nuestra comprensión del silenciamiento génico y la epigenética. Este avance, liderado por científicos chilenos en colaboración con una potencia mundial como Harvard, trasciende la ciencia básica para sentar las bases de una nueva generación de terapias de precisión contra el cáncer y otras enfermedades. Es un testimonio del poder de la colaboración científica en red y un claro ejemplo de cómo la investigación de frontera realizada en Chile puede impactar y redefinir el conocimiento a nivel global.
EQUIPO DE INVESTIGADORES
Rodrigo Aguilar
* Department of Molecular Biology, Massachusetts General Hospital
* Department of Genetics, The Blavatnik Institute, Harvard Medical School
* Institute of Biomedical Sciences (ICB), Faculty of Medicine & Faculty of Life Sciences, Universidad Andres Bello
Michael Rosenberg
* Department of Molecular Biology, Massachusetts General Hospital
* Department of Genetics, The Blavatnik Institute, Harvard Medical School
* Institute of Nanotechnology and Advanced Materials, The Mina and Everard Goodman Faculty of Life Sciences, Bar-Ilan University
Vered Levy
* Department of Molecular Biology, Massachusetts General Hospital
* Department of Genetics, The Blavatnik Institute, Harvard Medical School
Jeannie T. Lee
* Department of Molecular Biology, Massachusetts General Hospita
* Department of Genetics, The Blavatnik Institute, Harvard Medical School
