
Dra. María de los Angeles Rojas-Goldsack <===> Fotografía: UANDES
Factores de rehabilitación en quemaduras pediátricas
Análisis de predictores clínicos y cronicidad en la recuperación térmica infantil
Estudio de COANIQUEM en Chile identifica la profundidad de la quemadura como el principal predictor de rehabilitación prolongada en pacientes pediátricos. Esta investigación, la primera de su tipo en Latinoamérica publicada en la prestigiosa revista científica Burns, analizó una cohorte de 436 pacientes para determinar qué variables exigen un tratamiento rehabilitador extendido. Los resultados demuestran que el 20,9 % de los niños requiere intervenciones especializadas, y que la profundidad de la lesión es el predictor más robusto de esta necesidad clínica. El estudio subraya la importancia de la detección temprana de riesgos y la coordinación interdisciplinaria para optimizar la asignación de recursos en salud pública y mejorar los resultados funcionales. Estos hallazgos permiten a los clínicos anticipar la demanda de servicios basándose en la gravedad inicial de la injuria térmica recibida y la respuesta fisiológica del paciente.
La investigación determinó que la profundidad de la injuria térmica es el factor más determinante para predecir si un niño necesitará rehabilitación física prolongada. El estudio analizó una cohorte donde el 20,9 % de los pacientes requirió terapia especializada para mitigar secuelas funcionales y estéticas irreversibles tras el alta clínica. Las quemaduras de espesor intermedio y profundo aumentan drásticamente el riesgo relativo de requerir intervenciones, siendo diez y veintitrés veces más probables respectivamente frente a lesiones superficiales. Asimismo, se identificó que un tiempo de reepitelización mayor a quince días constituye un indicador clínico crítico de cronicidad en la recuperación de los tejidos afectados. Los hallazgos revelan que el tratamiento no es breve, pues el 30,8 % de los pacientes rehabilitados debió continuar el proceso por más de un año completo., Incluso, en casos severos donde la cicatriz afecta el crecimiento óseo, el seguimiento clínico puede extenderse hasta dos décadas para asegurar la funcionalidad total.
La investigación fue liderada por la doctora María Rojas-Goldsack, subdirectora de gestión médica de COANIQUEM, junto a un equipo multidisciplinario de servicios clínicos y departamentos de investigación. El estudio analizó una cohorte representativa de 436 pacientes menores de quince años, cuya mediana de edad al momento de la lesión térmica era de tres años. Entre los profesionales que participaron en el proceso se incluyen fisiatras, cirujanos plásticos, fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales con amplia experiencia en el manejo de cicatrices patológicas. También se contó con el apoyo fundamental de especialistas en dermatología, psicología y trabajo social para abordar las múltiples dimensiones del bienestar del paciente pediátrico. Esta colaboración permitió un seguimiento exhaustivo de los registros clínicos durante trece años, asegurando la precisión de los datos y la representatividad de la muestra poblacional. El esfuerzo conjunto posiciona a la institución chilena como referente regional en la generación de conocimiento científico de alto impacto para la comunidad internacional.
El estudio se llevó a cabo en el centro especializado de rehabilitación ambulatoria de COANIQUEM, ubicado estratégicamente en la comuna de Pudahuel, en Santiago de Chile. Esta institución es reconocida como un centro de referencia nacional que ofrece atención gratuita e integral para niños con quemaduras graves en todo el territorio chileno. La ubicación en Pudahuel facilitó el seguimiento de una cohorte comunal donde los habitantes poseen un acceso óptimo a los servicios de salud especializados de la fundación. El centro cuenta con instalaciones de vanguardia diseñadas tanto para el tratamiento de heridas agudas como para clínicas de rehabilitación enfocadas en secuelas funcionales permanentes. Chile presenta un contexto epidemiológico particular donde la mayoría de la población pediátrica cuenta con cobertura del sistema público de salud, clasificada según sus ingresos económicos. El entorno del estudio permitió generalizar hallazgos que podrían ser aplicables a otras regiones con sistemas de salud y desafíos sociodemográficos similares en América Latina.
La cohorte original estuvo compuesta por todos los pacientes pediátricos residentes en Pudahuel que ingresaron al centro de quemados durante el año calendario de 2011. El seguimiento clínico y la revisión sistemática de los tratamientos recibidos por estos pacientes se extendieron retrospectivamente hasta el 31 de diciembre del año 2024. Durante este periodo de trece años, se registraron minuciosamente todas las intervenciones, sesiones de seguimiento anual y casos de abandono del tratamiento antes del alta definitiva. Los datos epidemiológicos fueron procesados utilizando herramientas estadísticas de última generación para su posterior publicación en la revista científica internacional Burns en el año 2025. La extensión del estudio permitió identificar casos excepcionales de pacientes que continuaban en rehabilitación activa incluso después de una década de seguimiento clínico constante y riguroso. Este marco temporal prolongado otorga una perspectiva única sobre la cronicidad de las quemaduras y la necesidad de un compromiso terapéutico que trasciende la curación.
Este estudio aborda una brecha crítica en la literatura médica, pues existe escasa evidencia sobre los requerimientos de rehabilitación a largo plazo en pacientes pediátricos quemados. Las quemaduras no deben considerarse únicamente lesiones agudas, sino condiciones crónicas que impactan profundamente el desarrollo, la funcionalidad y la integración social de cada niño afectado. El conocimiento de los factores predictivos permite a los gestores de salud y clínicos priorizar recursos en aquellos casos con mayor riesgo de secuelas permanentes. Económicamente, se estima que la inversión en rehabilitación puede ser hasta cuatro veces superior al costo del tratamiento inicial de la fase aguda de la lesión. Además, la investigación destaca que la profundidad de la quemadura es más determinante para la rehabilitación que la ubicación anatómica en áreas especiales del cuerpo. Comprender estos factores es esencial para mejorar la adherencia al tratamiento y reducir las tasas de abandono que comprometen los resultados funcionales finales.
El objetivo principal fue definir las características demográficas y clínicas asociadas a la necesidad de rehabilitación y reportar su duración real en la práctica clínica pediátrica. Los resultados sirven para establecer criterios objetivos de derivación a unidades de rehabilitación, un área donde actualmente no existe un consenso internacional plenamente establecido. Al identificar que la profundidad y el tiempo de sanación son variables clave, se pueden diseñar protocolos de intervención temprana mucho más eficaces y personalizados. Asimismo, el estudio busca alertar sobre la importancia de prevenir el abandono del tratamiento, que alcanzó un alarmante 27,5 % en la muestra analizada por los expertos. La información generada ha impulsado hitos en políticas públicas, como la Ley de Fuegos Artificiales y normativas de seguridad para cocinas y hervidores en Chile. En última instancia, el propósito es garantizar que cada niño reciba el apoyo interdisciplinario necesario hasta completar su crecimiento y desarrollo biopsicosocial total.
Los investigadores emplearon un diseño de estudio de cohorte retrospectivo, extrayendo datos detallados de los registros clínicos electrónicos y físicos de la institución líder en rehabilitación. Se analizaron variables demográficas como edad y género, junto con factores epidemiológicos como la etiología de la quemadura y el tipo de seguro de salud. Para evaluar el riesgo de requerir rehabilitación, se calcularon riesgos relativos ajustados mediante modelos de regresión de Poisson con varianza robusta para controlar posibles factores confusores. La precisión de los datos se aseguró mediante una revisión independiente realizada por dos investigadores, resolviendo cualquier discrepancia por consenso con un tercer experto clínico. Se incluyeron herramientas modernas de soporte como el WhatsApp SOS 24/7 y programas de mentoría para centros de atención primaria de salud en todo el país. Este rigor metodológico permitió confirmar que las lesiones profundas multiplican significativamente la probabilidad de ingreso a programas de terapia física y ocupacional intensiva.
La Dra. Rojas-Goldsack estableció que: "Una proporción significativa de pacientes pediátricos quemados requiere rehabilitación, que a menudo dura más de un año, siendo la profundidad de la quemadura el predictor más fuerte". Rojas-Goldsack también enfatiza que las quemaduras deben ser gestionadas como condiciones crónicas debido a la incapacidad de la piel cicatrizada para crecer fisiológicamente. Los especialistas recalcan que el acceso a un tratamiento temprano, integral y sin interrupciones es absolutamente esencial para minimizar el impacto negativo de las cicatrices. Adicionalmente, los autores sugieren que la coordinación estrecha entre los equipos de manejo de heridas y rehabilitación optimiza significativamente el éxito terapéutico de cada proceso. Existe una preocupación compartida por la alta tasa de abandono prematuro, lo cual podría generar complicaciones físicas y psicosociales que no son detectadas a tiempo. Los expertos hacen un llamado a realizar más estudios prospectivos que incluyan las preferencias de las familias para mejorar la adherencia a los tratamientos.
Las futuras líneas de investigación deben enfocarse en estudios prospectivos multicéntricos que permitan mejorar la validez externa y la generalización de estos resultados a nivel global. Es imperativo investigar las causas profundas del abandono del tratamiento para desarrollar intervenciones que aseguren la permanencia de los niños en sus programas de rehabilitación. Los científicos proponen integrar formalmente a los pacientes y sus familias en el establecimiento de metas terapéuticas para aumentar la motivación y la adherencia clínica. También se requiere profundizar en el análisis de variables socioeconómicas y psicológicas que podrían influir directamente en la duración total de la recuperación funcional del niño. La comunidad médica debe trabajar en la creación de un consenso global sobre criterios objetivos para la derivación temprana a servicios de medicina física post-quemadura. La inversión continua en técnicas para prevenir la formación de cicatrices hipertróficas sigue siendo una prioridad absoluta para reducir la carga de discapacidad física.
El estudio de COANIQUEM establece un precedente vital en América Latina al demostrar que casi un tercio de los niños con necesidades de rehabilitación las mantienen. La identificación de la rehabilitación en quemaduras pediátricas y el tiempo de curación como predictores principales ofrece una herramienta valiosa para la gestión clínica de excelencia. A pesar de las limitaciones de su diseño retrospectivo, los hallazgos subrayan la cronicidad de las secuelas por quemaduras y la alta demanda de recursos especializados. La investigación resalta la necesidad de un compromiso a largo plazo de los sistemas de salud para acompañar el desarrollo de los pacientes hasta su madurez. En perspectiva, este trabajo científico no solo aporta datos epidemiológicos robustos, sino que también refuerza la importancia crítica de la medicina física y rehabilitación integral. Asegurar el seguimiento y reducir el abandono terapéutico son los próximos grandes desafíos para garantizar que las quemaduras infantiles no limiten el potencial de vida.
Equipo Investigadores
María Rojas-Goldsack
- Clinical Services Unit, COANIQUEM
Rolando Saavedra
- Clinical Services Unit, COANIQUEM
Karina Zalavari
- Clinical Services Unit, COANIQUEM
Johanna Díaz
- Research Department, COANIQUEM
Francisca Besio
- Clinical Services Unit, COANIQUEM
Rodrigo Fuentes
- Research Department, COANIQUEM
Orlando Flores
- Research Department, COANIQUEM
